¿DE QUÉ ESTÁN HECHOS LOS SUEÑOS?

¿De qué están hechos los sueños? es una pregunta que siempre me he cuestionado, pero no me refiero a la materia, evidentemente, me refiero a ¿qué es lo que impulsa nuestros sueños, los mantiene y les da vida ?

Comienza todo en la ilusión de tu mente donde todo es posible y en ocasiones parece certero. Como todo lo que tiene que crecer, hay que alimentarlo de buenos alimentos que le hagan crecer fuerte y sano para hacerse realidad. Como todo en la vida, y en el caso de los sueños más todavía, es cuestión de fe, una fe fuerte e inquebrantable de que todo va a salir bien, y que en el supuesto caso de que no fuera así, esa misma fe te ayuda a convencerte de que otro mejor esta en marcha, y donde se cierra una puerta, se abre una ventana.

La fe es la que mueve nuestra vida, nos mueve para todo, más de lo que creemos.

Se trata de creer en ti mismo, para darle vida al sueño y tener la convicción de que todo está en marcha, y si además le añades la creencia de que Dios está de tu lado, y que si este sueño es bueno para ti, Él te lo concederá, entonces la fuerza que le añades al sueño es como un cohete que va a la luna, que sale despedido con fuerza y no le puedes alcanzar.

Todos queremos que nuestros sueños se hagan realidad, que nos den el fruto que deseamos, y vernos tan felices tal y como estamos en ellos, aun cuando no han aterrizado en nuestra vida. Y si no es así, nos sentimos defraudados por nosotros mismos, creyendo que nos hemos equivocado, que no servimos para esto, que parece que nunca vamos a conseguir nada, y nos cuestionamos hasta la saciedad, el por qué a otros le funcionan los sueños y a nosotros no...

Si por el contrario cambiáramos este concepto, de “no sirvo…no me funciona….por qué a él sí y a mí no….”, por un concepto más amplio y sin limitaciones, como el pensar que si esto no funcionó es porque no era bueno para mí, y cuestionarnos en esta experiencia ¿qué aprendí ?, ¿cómo me sentí? o ¿qué cambió en mi vida con todo lo que me ha sucedido?

Es seguro que sí estamos en la buena senda de los sueños, y esta forma libre de pensar sin ataduras del victimismo, que nos enfrenta a los demás comos si estuviéramos en una competición, cuando en realidad esto es la vida, y es algo mas simple que todo eso, se trata de tu camino y mi camino, que aunque los dos tengan un mismo fin, no nos lleva a todos por los mismos lugares, porque cada uno tiene que aprender de formas diferentes todo aquello que necesita para crecer, y de eso se trata, incluso en nuestros sueños crecer es posible.

(c)2009 Rosa Díaz Santiago