Texto:

"Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos."
(San Marcos 12,27)

Para muchas personas la fe se ha convertido en un instrumento para la muerte. Cuando se les muere un ser querido se acuerdan de Dios, pero mientras esto no sucede el Señor es un fardo inútil que intentan quitar de sus vidas.

Los muertos ya no pueden elegir. Los difuntos no pueden convertirse ni pueden aceptar en su muerte a Cristo. Sólo es en el camino de la vida cuando se pueden tomar opciones que tendrán validez más allá de esta existencia terrena.

Cuando una persona vive con temores a la muerte se olvida de vivir. La gran promesa que Jesús nos ha dejado nos hace ver a nuestros seres queridos como compañeros de camino, no como propiedad nuestra.


Tarea de la semana:

1. Reflexiona sobre cómo te planteas la muerte. ¿Le tienes miedo? ¿Por qué?
2. ¿Cómo reaccionas ante la muerte de un ser querido? ¿Te desesperas?
3. Intenta hablar con alguien formado en la fe sobre la muerte y cómo la concibes.

© 2003. Mario Santana Bueno.