Texto:

"-¿Qué bien me puedo encontrar ya?
¡Estoy ciego, no puedo ver la luz del sol!
Me encuentro en la oscuridad, como los muertos, que ya no pueden ver la luz. Mi vida es una muerte. Oigo hablar a la gente, pero no la puedo ver.
El ángel le respondió:
-¡Ten confianza! Dios no tardará en sanarte. ¡Ten confianza!"
(Tobit 5, 10)

Muchas personas en el camino de la vida se quedan "ciegos" por los problemas y dificultades que la existencia les presenta. Son los que ponen los problemas antes que la vida. En lugar de creer que la vida merece la pena ser vivida se detienen más tiempo en los problemas que trae la vida, que en el propio valor de vivir cada día.

Tú que lees estas líneas puede ser que te encuentres ahora en esta misma situación. Piensas que ya nada tiene arreglo, que las cosas no se van a solucionar, que no sabes si la vida merece la pena ser vivida... La respuesta ante estas situaciones es muy sencilla: confía en Dios. Esa confianza no es un consuelo de tontos. Es la seguridad de que Dios quiere lo mejor para ti. Puede ser que lo mejor tarde en llegar pues volver las aguas a su cauce necesita tiempo, pero no es menos cierto que el agua también se evapora, como los problemas de la vida...

Ejercítate en la confianza en Dios, en la confianza en ti mismo y en la confianza con los demás. Tú pon la confianza y deja que sea Dios quien te muestre las pistas de la solución.

Ten una seguridad: nunca ningún problema ha durado tanto en la historia humana como el amor de Dios que tenemos y disfrutamos desde el primer día de la creación.


Tarea de la semana:

1. ¿Qué problemas son los que ahora más te están haciendo sufrir? Escríbelos.
2. Elige de entre los problemas que tengas el más grave y piensa una y otra vez que se solucionará con la ayuda y la orientación de Dios.
3. Intenta que alguna persona te oriente y anime.

© 2003. Mario Santana Bueno.