Texto:

"... por tanto, acogeos mutuamente como os acogió Cristo para la gloria de Dios."
(Rom 15,7)

Nuestras caras largas y nuestra indisimulada tristeza no ayudan a practicar la acogida.

Acoger es dejar en nuestro corazón lugar para el otro.

Vivimos tan a la defensiva que no dejamos mucho espacio para los demás y ese vacío que dejamos por no encontrarnos con los otros, produce una profunda sensación de amargura. Tenemos que aprender a ser personas acogedoras.

El otro no te va a quitar nada. No va a robarte ni tu tiempo ni tus ideales ni tus proyectos. Acoger es compartir.


Tarea de la semana:

1. ¿Con qué personas no eres acogedora?
2. Analiza el por qué esas personas te producen ese rechazo.
3. Intenta acoger amigablemente a alguien que no te caiga muy bien.

© 2003. Mario Santana Bueno.