Texto:

“Tú desprecias la inagotable bondad, tolerancia y paciencia de Dios, sin darte cuenta de que precisamente su bondad es la que te está llevando a convertirte a Él.”
(Romanos 2, 4)


La vida de las personas sólo cambia cuando tiene cerca el amor y la bondad.

Ser bueno no está de moda. Hoy lo que se usa es la maldad camuflada de bien.

Ser bueno, tolerante y tener paciencia eso es lo que Dios hace con nosotros. Probablemente eso es lo que tenemos que hacer nosotros con los demás para establecer puentes realmente humanos y humanizantes.

El gran mensaje de Jesús es despertarnos a la bondad que llevamos dentro. El Señor nos recuerda que del corazón humano es desde donde somos lo que somos. Si el corazón es limpio veremos a Dios. Ser bueno es tener limpieza de corazón. El que no tiene doble intención, ni maldad camuflada, será una persona sin mala idea, superará la ingenuidad y entrará en la lógica del amor de Dios.

El mundo necesita personas buenas para que el mundo vuelva a ser la perfecta creación de Dios. Quien es bueno vive cerca de Dios que es la suprema bondad. Pero llegar a ser bueno no es fácil y permanecer toda la vida en la bondad tampoco lo es.

Vivimos rodeados de dobles intenciones y ambiciones, odios, envidias y rencores, de ahí que la bondad hacia los otros y hacia uno mismo esté llena de méritos: el mérito de saber esperar, el mérito de creer en las capacidades del otro cuando ni él mismo cree en sí mismo… Quien es bueno sabe esperar…


La tarea de la semana:

* Escribe: ¿Qué obstáculos encuentras para ser bueno/a?

* ¿Qué cosas buenas has hecho en la última semana?

* Esta semana realiza tres cosas buenas aunque te cuesten.

Quiera Dios que la tarea que comienzas esta semana la vivas cada día el resto de tu existencia.

©2003 Mario Santana Bueno