Texto:

"Sólo cuando una persona se vuelve al Señor, se le quita el velo."
(2ª de Corintios 3,16)

Estamos continuamente ocultándonos tras los velos que nos hemos fabricado.

Nos escondemos tras el velo de las apariencias, de las mentiras y los miedos. Muchas veces queremos que sean otros quienes respondan a nuestras fragilidades y cobardías: "el otro me tiene que ayudar...", el "otro es mi apoyo..." En realidad sólo Dios tiene que ser quien nos haga descubrir nuestro valor y nuestra dignidad.

Necesitamos de los demás para que nos ayuden, pero sólo Dios es quien nos puede llenar la vida. Hay personas que viven esta realidad equivocadamente: a Dios le piden ayuda y a los demás que les llene la vida...

Quitarse el velo es vernos tal cual somos, con nuestras fragilidades y aciertos, y ponernos ante nosotros mismos y ante Dios para dejarnos cambiar y colaborar en nuestro cambio. Todo lo demás es perder el tiempo... y la vida...


Tarea de la semana:

1. ¿Cuáles son los velos que has puesto en tu vida? ¿Cuándo los pusiste, por qué?
2. ¿Qué cosas que te hacen sufrir son las más dolorosas? ¿Por qué?
3. Intenta con la ayuda de alguien y con mucha confianza en el Señor, quitar, aunque sólo sea un poco, ese velo que te impide ser feliz.

©2003. Mario Santana Bueno.