Texto:

No quiero decir que ya lo haya conseguido todo, ni que ya sea perfecto; pero sigo adelante con la esperanza de alcanzarlo, puesto que Cristo Jesús me alcanzó primero. Hermanos, no creo haberlo alcanzado aún; lo que sí hago es olvidarme de lo que queda atrás y esforzarme por alcanzar lo que está delante, para llegar a la meta y ganar el premio que Dios nos llama a recibir por medio de Cristo Jesús.

Todos los que poseemos una fe madura debemos pensar de esta manera. Y si en algo piensan de otro modo, Dios se los hará ver también. Pero, eso sí, debemos vivir de acuerdo con lo que ya hemos alcanzado.
(De la Biblia: Filipenses 3, 12-16)


Cuando el pasado no nos hace crecer como personas y como cristianos es mejor olvidarlo.

Hay personas que están constantemente recordando el pasado que les ha hecho sufrir profundamente. Cada recuerdo les abre de nuevo la herida y no dejan nunca que cicatrice el ayer. Son personas que pierden miserablemente la vida, la brisa, la luz, los amaneceres y los atardeceres que te invitan a ser feliz. Son fieles al dolor, a la amargura y al sufrimiento porque piensan que recordándolo lo superarán. No se han dado cuenta a estas alturas de la humanidad, que el sufrimiento y el dolor es sólo un guiño, una tentación, que nos quiere hacer desviar del camino hacia la felicidad.

Jesús va delante de nosotros mostrándonos el camino, por eso cuando mi vida ha tropezado con el dolor siempre miro lo que está delante y a quien está delante, y no me detengo. Tiene más fuerza en mí el futuro que Dios me promete que el pasado que me tortura y que quiere alejarme del mañana que me espera...

El cristiano siempre es una persona de futuro nunca de pasado...


Tarea de la semana:

1. ¿Eres una persona que vives muy atada al dolor que te produce el pasado?
2. Piensa por qué te sucede esto. ¿Te consideras una persona con sentido común y que sabes vivir?
3. Intenta olvidar lo que te hace sufrir y mira hacia delante.

© 2003. Mario Santana Bueno