Texto:

“Por esta causa debemos prestar mucha más atención al mensaje que hemos oído, para no apartarnos del camino."
(Hebreos,2, 1)


¡Con cuanta facilidad se desaniman algunos!

El ánimo debe ser una de las raíces más profundas de nuestra vida…

El ánimo se refuerza con una vida coherente con los principios libremente escogidos. Quien da mucho a la vida, la vida le devuelve mucho…

Muchas veces sucede que quienes menos dan a la vida son los que más exigen de ella. Los católicos no creemos en el destino… nuestra vida no está escrita en ningún lugar… la vida es lo que hacemos…

¿Por qué nos desanimamos con facilidad?

Porque nuestras convicciones y proyectos no son realistas. Podemos vivir en las nubes y creernos que estamos muy pegados en la tierra…

Porque no tenemos paciencia. Queremos todo ya y sin esfuerzos…

Porque nos fijamos mucho en los demás. Sobre todo en los aspectos negativos… Si los buenos ejemplos que las personas me ofrecen no los hago míos, ¿Por qué me va a influir negativamente lo negativo que veo en los otros?

Fíjate en lo que Dios YA ha hecho en el otro. No te quedes sólo viendo lo que todavía falta por hacer…

Hace años leí una frase de una santa contemporánea: "Dios en el corazón, la eternidad en la mente, el mundo bajo los pies." Creo que este es un buen remedio contra el desánimo.


Tarea de la semana:

* Haz una listas de las situaciones y personas que más te desaniman en los distintos aspectos de tu vida.
* Pregúntate por qué se produce en ti ese desánimo.
* Intenta reaccionar ante las personas y las situaciones que te producen esa reacción de desánimo, con cariño y viendo lo que Dios YA ha hecho en sus vidas, sus aspectos positivos.

Quiera Dios que esta tarea que comienzas esta semana la vivas cada día el resto de tu existencia.

©2003 Mario Santana Bueno.