Texto:

“Lo que he encontrado es que Dios hizo perfecto al hombre, pero el hombre se ha complicado la vida."
(Eclesiastés 7, 29)


Las personas somos complicadas. Cada persona es un mundo... Somos únicamente iguales en que todos somos realmente diferentes. De estas diferencias surgen nuestras vidas y sus complicaciones…

Nos podemos complicar la vida con nuestros pensamientos, deseos y acciones; con nuestros sentimientos, con nuestros resentimientos, por nuestras diferencias e indiferencias. Nos podemos complicar aún más con la palabra, con los silencios, con los gestos y con la quietud…¡Qué difícil es esto de vivir…!

Y ya que sabemos que todo es tan complicado, la cosa no está en hacer más complicado lo que ya es de por sí. La solución es simplificar lo difícil…

¿Cómo simplificar lo que ya de por sí es tan complicado?

Una de las maneras de establecer puentes de encuentro entre los demás es buscar en los otros lo que de noble y bueno tienen, ver en ellos lo que hay de humanidad no rota por la torpeza y el pecado. Descubrir en sí mismo y en los otros los elementos que nos hacen verdaderamente humanos y hermanos…

En numerosas ocasiones hay que hacer como si no escucháramos, como si no viésemos, tantas fragilidades en nosotros y en los otros… Pero tenemos que tener los ojos y los corazones bien abiertos para percibir los destellos de humanidad en cada persona.

Si tu carácter y forma de ser te complican la vida, cambia de forma de ser, si no sabes hacerlo solo busca ayuda externa, pero no te quedes lamentando lo que puede tener remedio…


La tarea de la semana:

* ¿En qué momentos has sentido mucho dolor en la vida?

* ¿Por qué te sentiste tan mal?

* Haz una lista de distintas posibilidades de solución que tienen los problemas que ahora sufres.

Quiera Dios que la tarea que comienzas esta semana la vivas cada día el resto de tu existencia.

©2003 Mario Santana Bueno