Texto:

“ Yo sé todo lo que haces; conozco tu duro trabajo y tu constancia, y sé que no puedes soportar a los malos. También sé que has puesto a prueba a quiénes dicen ser apóstoles y no lo son, y has descubierto que son unos mentirosos. Has sido constante y has sufrido mucho por mi causa, sin cansarte. Pero tengo una cosa contra ti: que ya no tienes el mismo amor que al principio. Por eso, recuerda de dónde has caído, vuélvete a Dios y haz otra vez lo que hacías al principio…"

(Apocalipsis 2, 2-5)


Los seres humanos empezamos las cosas con ilusión, pero a las pocas semanas lo que comenzamos con tantas ganas se vuelve un gran aburrimiento. En el fondo la rutina nos cansa. Tenemos así matrimonios que se hunden, cristianos que abandonan la práctica de la fe, opciones por los seres humanos que terminan cansándonos... Todo esto nos refleja la inestabilidad del momento presente.

Acontecimientos, descubrimientos, afirmaciones que se daban por seguras son desmontadas al poco tiempo… Tenemos que tener cuidado para no entrar todo lo que somos y queremos en esa dinámica de cambiar, quitar, olvidar…

Para no desanimarnos tenemos que hacer cada día un acto de voluntad y de fe en lo que hacemos. Quien ama de verdad nunca cae en la rutina pues la vida está siempre llena de novedades.

Lo importante no es tener solamente valores en nuestra vida sino vivir día a día a gusto con ellos.

Mantén bien despiertos tus ideales para que nadie ni nada pueda enfriarlos.

Podemos hacer cosas buenas, pero sin amor. Lo que de verdad nos hace felices es el amor y la ilusión que ponemos en la tareas de cada día.


La tarea de la semana:

* Escribe en una hoja de papel tus ideales de juventud.
* Comprueba cuántos de ellos vives en la actualidad.
* Distingue el por qué han muerto algunos de los ideales que tenías y por qué se han mantenido otros.

Quiera Dios que la tarea que comienzas esta semana la vivas cada día el resto de tu existencia.

©2003 Mario Santana Bueno.