Texto:

"No entiendo lo que me pasa, pues no hago lo que quiero, sino que precisamente aquello que odio es lo que hago. No hago el bien que quiero hacer, sino el mal que no quiero hacer."
(Carta a los Romanos 7,15.17)

En cada ser humano hay una lucha interior que no cesa. Cada persona tiene como dos mundos en los que vive. Puede ser el mundo de las ideas y el de la realidad. Puede que sea el mundo de los deseos y de lo que realmente podemos conseguir...

La vida del cristiano es un mirarse interiormente con serenidad, dándose cada día el beneficio del autoperdón. Si Cristo ha dado su vida por mí ¿cómo no voy a perdonarme?

Puede ser que seas como no te guste y te cueste mucho hacer lo que realmente quieres. Hay siempre esa lucha interna para entendernos y querernos. Dios sabe cuáles son nuestra realidad y limitaciones, nuestros anhelos y las grandes batallas que existen en nuestro interior. El Señor comprende nuestra fragilidad, por eso ha venido para darnos las claves precisas para que no nos asustemos ante nuestras propias tragedias.

Tengo que mirar mi fragilidad humana sin dolor para cada día intentar superarla.


La tarea de la semana:

1. ¿Qué cosas de tu vida interior te hacen sufrir?
2. ¿En qué situaciones no llegas aún a dominarte?
3. Elige una de las situaciones que no dominas y trata de dominarla con alegría.

© 2003 Mario Santana Bueno.