Texto:

Me doy cuenta de que, aun queriendo hacer el bien, sólo encuentro el mal a mi alcance. En mi interior me agrada la ley de Dios; pero veo en mí otra ley, que se opone a mi capacidad de razonar; es la ley del pecado, que está en mí y me tiene preso."
(Romanos 7, 21-23)


Puede ser que estés luchando desde hace años y años contra algo que está en ti y no terminas de superarlo. Puede ser una costumbre que ya se ha convertido en vicio; un hábito que te domina y te tiene preso de sus pulsiones. Eres un preso de ti mismo…

¿Qué hacer ante esto? ¿Derrumbarse? ¿Desanimarse? ¿Destrozarse? Nada más lejos de la realidad.

Para superarnos a nosotros mismos necesitamos ante todo y sobre todo el verdadero deseo de conseguirlo. Una vez que tienes una determinada determinación empieza el difícil camino de enfrentarte contra lo que te ata. Tienes que educar tu voluntad y perder los miedos. Si puede más el miedo que la voluntad estás trabajando en vano. Proponte algo y cueste lo que cueste sé fiel a lo propuesto. En muchas ocasiones somos nosotros mismos nuestro peor enemigo. Pensamos que si destruimos lo que nos esclaviza estaremos destruyéndonos nosotros; nada más lejos de la realidad. Intenta destruir lo que te destruye sin destruirte tú.


La tarea de la semana:

1. Busca cuáles son las cosas que te atan en la vida.
2. Pregúntate por qué no has logrado superarla hasta ahora.
3. Proponte hacer una cosa (una sola cosa es suficiente) para al menos durante un tiempo prudencial (determínalo tú) puedas liberarte de lo que te ata.

Quiera Dios que esta tarea que comienzas hoy esté presente todos los días de tu vida.

© 2003 Mario Santana Bueno.