Texto:

"Porque si de verdad alguien quiere dar algo, Dios le aceptará la ofrenda que él haya hecho, según sus posibilidades. Dios no pide lo que uno no tiene."
(2 Corintios 8, 12)

La mayoría de los cristianos hemos sido formados en la entrega al otro. En los demás, en el prójimo, está Dios; nos lo dejó dicho el propio Señor. Puede ser que hasta el pensar mucho en nosotros mismos nos cree un cierto malestar interno...

He visto muchos buenos cristianos que se han debilitado tanto exterior como interiormente, porque no han sabido calibrar su capacidad de entrega. Se han dado tanto a los demás que no les ha quedado nada para ellos mismos...

Es muy importante aprender a entregarse a Dios, a los demás y a nosotros mismos.

Nadie da lo que no tiene, por eso tenemos que tener espacio interior y exterior para dedicarnos a Dios y a los demás, pero también a cada uno de nosotros.


Tarea de la semana:

1. ¿Qué haces por los demás de una manera totalmente desinteresada?
2. ¿Descubre los malestares de tu entrega? ¿Por qué se producen?
3. Dedica tiempo a descansar, a rezar, a crecer como persona... y como cristiano...

©2003. Mario Santana Bueno.