Valentía para saber afrontar los problemas

Vivimos una vida cada vez más difícil y complicada. A mayor desarrollo técnico parece como si existieran más problemas y dificultades para el día a día. Estos problemas hacen que muchas personas se vayan hundiendo y viviendo en una angustia constante. Necesitamos coraje para superar las dificultades que van apareciendo.

¿Qué es el coraje?
Es un valor que nos lleva a resistir ante los problemas que se van apareciendo en la vida diaria. Sin coraje nos veíamos vencidos y con ganas de huir de los problemas sin solucionarlos.
Muchos problemas que aparecen en nuestra vida no se solucionan porque somos incapaces de superarlos. Bien sea por miedo o por cobardía, bien por la falta de confianza en nosotros mismos, el problema se adueña de nosotros y nos paraliza. Si tenemos coraje seremos nosotros quien paralicemos al miedo.

El ser valientes es algo que no se ve físicamente. Puede que existan personas que parecen que son débiles y frágiles, pero que luego vemos que se engrandecen ante las dificultades y las superan con mayor o menor facilidad. Pero también tenemos ejemplos a la inversa.

Hay situaciones en la vida que nos pueden hacer que aumentemos nuestro coraje. Son aquellos momentos en los que saltamos a solucionar el problema con todas las consecuencias.

El coraje no tiene por qué ser una acción visible. El coraje se puede expresar en soportar una situación en silencio, sin huir y sin reaccionar agresivamente. El coraje no equivale exactamente a sentir rabia, aunque ambos sentimientos pueden llegar a mezclarse. La rabia tiene un sentido negativo y puede conducir a una reacción no deseada por nuestra parte. El coraje es una emoción controlada por nosotros.

¿Cómo superar las situaciones difíciles que nos toca vivir?
En primer lugar no tenemos que sentirnos vencidos por la situación. Tenemos que tener coraje y para ello tenemos que quitar de nuestros pensamientos las ideas derrotistas y sustituirlas por pensamientos de resistencia ante las dificultades.
Tenemos que aprender a callarnos y hablar en su debido momento. Tenemos que saber decir cosas serias sin ponernos nerviosos y agresivos.
El coraje se desarrolla teniendo autodisciplina. Es una buena idea el hacer cosas cuando nos cuesta o no tenemos ni la más mínima gana de hacerlo.

El coraje no es agresividad ni violencia.
Ser agresivo o violento no es tener coraje ni ser valiente. La mejor manera es la de resolver pacíficamente las situaciones y dejar que las cosas vayan tomando su curso para llegar a resolverse bien.

Cuando fortalecemos nuestro coraje somos mucho más fuertes ante las situaciones que nos van apareciendo en el día a día. Poco a poco iremos fortaleciendo nuestra capacidad de resistencia y disciplina interna.

Cuando tenemos coraje los demás nos ven como personas fuertes y decididas, que no retroceden ante las dificultades de la vida.