Son numerosas las personas que tienen que tratar cada día con los pobres y necesitados de nuestra sociedad. El trabajo no siempre es fácil; siempre cuesta relacionarnos con personas que sufren en su propia carne el dolor, el desamor y la injusticia.

Unas orientaciones para saber cómo tratar a los pobres y necesitados nos ayudarán a ser más eficaces y más humano en nuestro contacto con ellos.

1. Ver siempre a los pobres y necesitados como personas. No son necesitados que son personas, sino personas que están necesitadas. El diálogo y el encuentro será siempre de persona a persona, nunca de funcionario a persona, ni de superior a inferior… La clave está en ver al necesitado como un ser humano y ser su apoyo en esa humanidad doliente.
2. La cualidad más importante que tiene que tener una persona que quiere ayudar de verdad a los pobres es el amor. El amor debe expresarse en sus múltiples y variadas formas: solidaridad, compromiso, acción. Quienes trabajan con los pobres si no lo hacen con amor pueden fácilmente cansarse de ver siempre lo mismo, las mismas personas, los mismos sufrimientos, las mismas situaciones… La única herramienta que Jesús nos dejó para luchar contra la pobreza es el amor en todas sus formas de solidaridad.
3. Cada pobre es un hijo de Dios y por tanto es mi hermano. Intentaré tratarlo como tal.
4. Dejar la pobreza no es algo rápido ni automático. Por muchos sermones que le des no resolverás su problema. Sólo quien ama es capaz de cambiar a los demás.
5. El gran drama de la mayoría de los pobres es que no saben cómo salir de su pobreza. Ayudar a los pobres es ofrecer caminos alternativos al dolor, a la miseria y al desánimo.
6. Escuchar en silencio y con profundo respeto es una de las mejores maneras de ayudar. Muchas personas necesitan ser más escuchadas que el darles cosas materiales… Aprende a ayudar escuchando con respeto y cariño.
7. No conformes al pobre a que sea pobre; dale ideas, propónle iniciativas, enséñales nuevos caminos… Ten en cuenta que probablemente él no confíe en sí mismo, creerá que no vale para nada o casi nada… A ti te toca demostrarle lo contrario. Que la persona confíe en si mismo y sus posibilidades.
8. Hay dos características fundamentales de la pobreza: la inseguridad y la indiferencia. Estos son dos enemigos a combatir en todas sus formas.
9. Recibe al necesitado siempre con una sonrisa, no con caras largas ni con gestos hirientes.
10. Trata al necesitado con respeto. Intenta comprender su situación, pregúntate con frecuencia: "Si yo hubiese nacido en el ambiente y la situación en que vivió esta persona, ¿cómo estaría yo ahora?" Probablemente como el necesitado que tienes con frecuencia ante ti.
11. Ten paciencia con el pobre. Recuerda la Palabra de Dios: " el amor es paciente".
12. Si trabajas atendiendo a los necesitados en tu parroquia o movimiento, recuerda que tú eres un enviado de tu comunidad. Nunca pienses que los pobres "son tus pobres". Tú eres un simple servidor de los pobres, eres un esclavo de los pobres y tienes que tomar conciencia de ello.
13. Cuando te encuentres cansado no temas, siempre hay tiempo para descansar y renovar fuerzas para seguir adelante. Se cansa quien trabaja.
14. No te dejes aprisionar por la situación de los pobres. Fíjate en los médicos: son capaces de curar sin padecer ellos mismos la enfermedad que combaten. Para poder ayudar hace falta una distancia suficiente para que el dolor no nos duela ni el sufrimiento nos acobarde.
15. No te desanimes. Algunas de las personas que trabajan con los pobres tienen la impresión que la pobreza nunca se acaba. Tenemos que ser humildes en la apreciación. Sabemos que no acabaremos con la pobreza, pero la sonrisa, la palabra, el cariño, la ayuda material que tú des, nadie la dará por ti, ni nadie la recibirá si tú no la das.
16. No hay que dar sólo dinero. El pobre no quiere sólo tus cosas. El pobre te quiere a ti.
17. No desprecies el sufrimiento ajeno porque un día también tú sufrirás. Comprender el sufrimiento no es fácil si no se ha pasado por él. Trata de vivir con esperanza los resquicios de luz que hay en la oscuridad del sufrimiento.
18. Dice Jesús: "Trata al otro como te gustaría que te trataran a ti."
19. Ora por los pobres y contra la pobreza de tu comunidad y del mundo y manténte siempre a acoger y escuchar con amor y cercanía.
20. Comprométete en algún grupo que trabaje en la promoción de los pobres. No es suficiente dar dinero o alimentos. El combate contra la pobreza pasa siempre por la promoción de los pobres contra la pobreza. Cuando un necesitado se promociona, la pobreza desaparece porque ser pobre es quedarse estancado.

© 2001 Mario Santana Bueno.