¿Controlas tus emociones o tus emocionas te controlan a ti...? Ese es el tema. Las emociones y los sentimientos son muy importantes en nuestra vida. Sin embargo, la gente es reacia a expresar sus emociones y mucho más a hablar de cómo se siente en una determinada situación. Todo ello provoca que no conozcamos ni desarrollemos nuestro mundo emocional ni el de otros.

No es extraño que muchas veces nos cueste expresar los sentimientos, sino que también nos cuesta pensar en ellos mismos e identificarlos con claridad.

Tenemos que aprender a controlar nuestro mundo emocional, para ello tenemos que clarificar cuáles son nuestras emociones y sentimientos respecto a nosotros mismos y a los demás, o en relación con las cuestiones importantes de cada día (el trabajo, los estudios, la familia...) ¿Qué siento yo hacia los miembros de mi familia? ¿Por qué siento eso hacia ellos? ¿Qué emociones siento hacia mis compañeros de trabajo, vecinos, etc.? ¿Por qué? ¿Qué siento sobre mí mismo? ¿Por qué? ¿Cómo me siento en el trabajo, en mi casa, con mis vecinos...? ¿Por qué? Identificando nuestros sentimientos nos daremos cuenta de lo que tenemos que evitar para prevenir conflictos internos.
¿Cómo controlar nuestros sentimientos?

1. Lo primero es tener una visión clara de nuestros sentimientos. Tenemos que descubrir cuáles son realmente nuestras emociones principales.
2. Otro momento es saber dosificar las emociones. No todas tienen el mismo valor. No es lo mismo sentirse triste porque se le murió un ser querido que sentirse mucho más triste porque perdió su equipo de fútbol...
3. Tenemos que tener en cuenta el momento propicio para expresar una emoción. Tenemos que dosificar nuestros sentimientos: no podemos caer en unos grandes enfadospor cosas extremadamente ridículas. Tampoco podemos tener inmensas alegrías por situaciones que no reportan nada bueno.
4. Normalmente nuestras emociones son producto de las escenas y situaciones que vivimos. Si vemos una película melodramática o si escuchamos música fúnebre es fácil que acabemos con el humor por los suelos.
5. Las emociones se contagian. Es decir, nos influyen los estados de ánimo de la gente que nos rodea. Merece la pena relacionarnos con personas emocionalmente positivas.

Lógicamente este proceso no lo podemos hacer fríamente, intelectualizando todo lo que nos sucede. Tenemos que ser equilibrados. Miro mis emociones para tratar de comprenderlas y llevarme bien con ellas.

Cuando equilibramos las emociones poco a poco nos vamos sintiendo mejor con nosotros mismos y con los demás. Tenemos que ir dosificando nuestras emociones para no sacar conclusiones erróneas de situaciones y personas. Si sabemos lo que sentimos y por qué lo sentimos nos entenderemos mejor a nosotros mismos y a los demás. Si me siento agredido por alguien por sus palabras o acciones, mis sentimientos serán de defensa... Si, al contrario, siento confianza hacia esa persona, mi vida no estará tan tensa.