LA MOTIVACIÓN


Vemos a nuestro alrededor una desgana general. Incluso en nuestra vida percibimos como si nos faltaran ganas y entusiasmo para afrontar las situaciones de nuestra vida. Esto se debe a la falta de motivación.

¿Qué es la motivación?

Es un impulso interno que nos empuja a seguir y a querer alcanzar los objetivos que nosotros mismos nos fijamos.

Sucede muchas veces que nuestra desgana se produce por:

- No tenemos claro las metas que queremos alcanzar: ¿Qué quieres tú de tu vida?
- Falta de entusiasmo: ¿Lo que haces te llena de verdad?
- Fijarnos en cosas sin importancia y olvidar lo de verdad importante: ¿Te fijas más en lo banal que lo importante?
- Obsesión por querer lograr lo que queremos que nos conduce a graves problemas: ¿Sabes esperar con paciencia?
- Pensamos que ya nada tiene arreglo: ¿Te resignas con facilidad?

La motivación es como la gasolina de nuestra vida. Si no la tenemos es muy difícil caminar.


¿Qué hacer para motivarnos?

1.- Tenemos que tener claro nuestras metas y proyectos en nuestra vida en sus diferentes planos: personal, familiar, laboral, social... ¿Cuáles son tus metas en los distintos campos de tu vida? ¿Qué esperas alcanzar?

2.- Tenemos que tener claro el cómo lograr esas metas. ¿Son tus metas realistas? ¿Tienes realmente los pies en el suelo cuando te planteas las cosas? ¿Son metas posibles de conseguir según tus circunstancias concretas?

3.- Ilusiónate con los proyectos que te propongas y no tengas miedo a los obstáculos que te aparezcan, lo importante es conseguir el objetivo propuesto. ¿Ves los obstáculos como una oportunidad para crecer y reforzar tus metas o como un inconveniente insuperable?
¿Te ayudan los obstáculos a crecer o te hunden...?

4.- Platearte la vida como un constante aprendizaje. Debemos aprender de todo y de todos. Debemos hacer nuestro todo lo bueno que encontremos a nuestro alrededor. ¿Te fijas en lo bueno que hay y hace el otro para aprender de sus formas y reacciones?



Inconvenientes que acostumbran a aparecer contra la motivación:

- La resignación: “Yo ya no tengo solución...”
- El miedo a equivocarte: “Prefiero quedarme como estoy...”
- El miedo al fracaso al no conseguir tus metas: “Ya sabía yo que no lo iba a conseguir...”
- La indiferencia: “Ya todo me da igual...”
- El no creer en uno mismo: “Soy como soy y ya no puedo cambiar...”
- La falta de seguridad en uno mismo: “No creo que lo pueda conseguir...”