Dijo Jesús:

Sólo les pido que se amen;
no hace falta otras leyes ni otros ritos;
que se amen unos a otros.

Que multipliquen los encuentros,
las ternuras, los abrazos y los besos;
sólo quiero que se besen,
y que pongan en común lo que tienen,
lo que son;
que dialoguen, que se entiendan.

Sólo quiero que se quieran.
Quiero, amigos míos, que se sirvan,
que se laven los pies unos a otros,
que se acompañen
y se ayuden a caminar;
que se curen mutuamente las heridas;
que se perdonen
y que no dejen a nadie solo.

Dénse el tiempo que haga falta.
Regalense mutuamente algún detalle,
cosas, gestos,
como signo de amistad y de presencia,
como yo hice con ustedes;
regalense en todo a ustedes mismos,
como un pequeño sacramento;
el amor es siempre gracia y presencia.

Ya sólo vale el amor.
Pero con una condición,
una pequeña circunstancia
que deben tener en cuenta:
que este amor sea como el mío,
que se sirvan y que se amen
como yo lo hice con ustedes.

Y nada más.