Hay una serie de síntomas que indican que una persona necesita un acompañamiento terapéutico. Son síntomas de que algo importante está pasando y aunque en sí mismos pueden ser serios, también pueden ser manifestaciones de un trastorno mayor de personalidad. Veamos cuáles son las situaciones que nos llevan a pensar que las personas necesidad ayuda de un profesional:

1. Afecto llano: un estado de ánimo aplanado, sin cambio notorio de emociones (ni positivas ni negativas) aunque los estímulos sean intensos. Por ejemplo: ausencia de reacción emotiva ante la pérdida de un ser querido o de un triunfo conseguido.
2. Estado de ánimo débil, cambiante ante estímulos muy pequeños, por ejemplo: gran tristeza ante el incumplimiento de una cita.
3. Ansiedad extrema: miedo a animales u objetos, miedos sociales a espacios abiertos, a grupos, etc.
4. Episodios depresivos: percepción negativa de sí mismo (a), de los otros y del futuro, acompañada de tristeza, desánimo, desatención personal.
5. Euforia elevada: reacciones emotivas altas en ausencia de estímulos que la produzcan, o estímulos muy pequeños para dicha reacción. Alegría desmesurada, grandiosidad.
6. Irritabilidad alta: sentimientos de agresividad significativos, descontrol interior fuerte ante estímulos pequeños.
7. Agitación: movimientos descontrolados, exagerados, continuos y/o involuntarios.
8. Incremento en la actividad social, laboral o sexual sin causa aparente.
9. Agresividad extrema. Reacciones de agresión verbal o física hacia sí mismo o hacia otras personas en forma exagerada y ante estímulos mínimos.
10. Aislamiento social. Comportamiento retraído, falta de interacción social, evitación de relaciones interpersonales individuales o grupales.
11. Comportamientos antisociales. Reacciones agresivas en contra de otras personas o el medio.
12. Comportamientos de automutilación. Agresiones hacia sí mismos (as), comerse las uñas, arrancarse trozos de piel, tirarse el cabello, darse golpes.
13. Comportamientos altamente desorganizados, saliendo continuamente de la norma.
14. Comportamientos altos de evitación y huida. Evitación significativa del contacto social, las responsabilidades, etc.
15. Ideación o intento de suicidio.
16. Parálisis de alguna parte del cuerpo, incordinación motora, dificultades de movimientos, pérdida de equilibrio.
17. Simulación de síntomas: manifestar cosas que realmente no se sienten o no se tienen, dolores ficticios, invención de preocupaciones.
18. Mentira persistente.
19. Socialización indiscriminada: poco cuidado de la intimidad personal, fácil comunicación de vida privada ante personas desconocidas, tendencias a tener "101 amigos íntimos".
20. Carencia de relaciones afectivas estables: falta de relaciones profundas y duraderas, facilidad para desprenderse de afectos.
21. Trastornos alimenticios: anorexia -pérdida de apetito-, bulimia -sobrealimentación-, vómito autoinducido, pérdida o ganancia de peso sin causa reconocible.
22. Trastornos del sueño: hipersomnia -exceso-, insomnio -carencia-.
23. Disfunciones sexuales: frigidez, vagisnismo, eyaculación precoz, importencia, travestismo.
24. Juego social anormal: adicción a los juegos de azar, juegos mecánicos y/o virtuales.
25. Comportamientos compulsivos: repetición de acciones.
26. Alteración del juicio (cambio de personalidad).
27. Fuga de ideas mentales: pérdida u olvido de la continuidad en lo que se está hablando, silencios repentinos.
28. Lenguaje desorganizado/incoherente: desarticulación en lo que se dice.
29. Verborrea: hablar en exceso, conexión de múltiples ideas, "diálogo" personalizado sin intervención de interlocutor.
30. Pensamientos de grandiosidad.
31. Ideas paranoides: ideas o sentimientos de ser constantemente perseguido/a.
32. Ideas delirantes: fantasías, creaciones imaginarias que se viven como realidad.
33. Alucinaciones: ver y escuchar cosas objetivamente inexistentes.
34. Despersonalización: siente como ajenas partes de su cuerpo.
35. Pensamientos obsesivos: pensamientos continuos y repetitivos sobre algo, sobre alguien, acerca de un tema.
36. Pensamientos irracionales persistentes.

Preguntas para dialogar:

1. ¿Cuándo debe acudir una persona a un psicólogo o psiquiatra? ¿Por qué?
2. ¿Qué síntomas consideras más preocupantes y más peligrosos para la estabilidad de la persona?
3. ¿Qué pueden hacer las personas que rodean a una persona con estos síntomas?

© 2003 Buzón Católico