¿PREDICAS CON EL EJEMPLO?

Hay personas que aconsejan a los demás y con buen acierto logran que la otra persona se tranquilice, pero cuando el mismo problema le ocurre a sí mismo no sabe cómo resolverlo.
Cuando vemos que una persona que tiene una cierta autoridad moral sobre nosotros nos "falla" porque vemos que no cree lo que está diciendo, nos quedamos mal.

La confianza se deposita en alguien cuando su vida parece que va acorde con lo que dice, aunque esto siempre no es viable. Todos tenemos momentos que actuamos de manera distinta a lo que creemos y decimos.

¿Qué podemos hacer para predicar con el ejemplo?
- No des consejos si no te los piden.
- Si ves una situación que pueda llevar a un problema, exprésalo indicando cuál es tu punto de vista. No impongas tu solución, a menos que el asunto te concierna directamente. Si es así, procura actuar por ti mismo.
- Da prioridad a las soluciones no a aumentar el problema, explica claramente las razones.
- No des órdenes.
- No des consejos ni te creas superior ante los demás en asuntos que no conoces profundamente- Aunque aparentemente veas las cosas claras siempre hay que dejar un espacio para la posibilidad de la duda.
- Procura arrimar el hombro a las cosas que de verdad sean de tu incumbencia.
- No prediques demasiado lo que hay que hacer. Explica lo que quieres pero sé más activo, vive lo que propones.
- Predica antes con el ejemplo que con la palabra.

Ten en cuenta:
- No seas muy crítico con los demás. Lo importantes es verse primero cada uno antes de fijarse en los otros.
- No juzgues a las demás personas. Nadie te ha nombrado ni juez ni verdugo de los demás.
- Asume tus propias debilidades y miserias personales, esto te hará más prudente.
- Cuando veas que una persona a la que admiras comete algún error, intenta ver las razones por las cuales se ha equivocado y trata de perdonar el inconveniente.
- No seas muy duro contigo mismo. Si cometes un fallo no te estés culpabilizando toda la vida.

Tenemos que tener cosas claras en la vida: tenemos que saber qué queremos y cómo lo queremos. Es inútil estar toda la vida haciendo a los demás culpables de nuestras cobardías y miserias personales.

No existe nadie perfecto. No endioses a nadie para que no tengas después que destronarlo. Mira a las demás personas con ternura y sencillez.
No te compares con nadie sino contigo mismo. Tienes que preguntarte sobre los progresos que haces cada día en tu vida.

No proyectes tus complejos personales a los demás. Hay personas que se pasan todos los días culpabilizando a los demás de las cosas que les suceden. Esto es una señal de inmadurez. La mejor manera de predicar con el ejemplo es vivir lo que se cree.