Ser egoísta es vivir por y para uno mismo, pensado únicamente en el propio bienestar, aunque ello implique algún tipo de perjuicio para las otras personas.
¿De dónde viene el egoísmo?

El egoísmo es el resultado, fundamentalmente, de una educación que no ha promovido la seguridad y la confianza. Las personas egoístas se han visto "obligadas" a pensar sólo en ella misma, porque su ambiente no le ha permitido aprender que pueda apoyarse en los demás y ayudar y ser ayudado.

La conductas egoístas son típicas de la infancia. Entre los dos y los siete años estamos ante la etapa denominada "egocentrismo intelectual", donde los niños son incapaces de adoptar puntos de vista diferentes al suyo. A partir de esta edad, los niños son capaces de compararse con los demás y adoptar puntos de vista distintos y, si se da el ambiente apropiado de confianza y cariño, esta etapa se supera sin dificultad.
¿Qué hacer para superar el egoísmo?

* Pensar en las consecuencias que puede tener nuestro comportamiento antes de actuar, tanto para nosotros mismos como para los demás. Si son negativas o hacen daño, es emjor comportarse de otro modo.
* Realizar ejercicios que favorezcan la empatía y el coger otros puntos de vista. Cuando escuches a otras personas, intenta ponerte en su lugar y entender sus verdaderas motivaciones.
* Descubrir cómo la gente puede ser feliz si piensa en los demás.
* No quedarte con las experiencias negativas que has tenido con otras personas y fortalecer los pensamientos positivos. Convéncete de que no tienes que comportarte con los demás de la misma manera que se han portado contigo.

¿Qué hacer con las personas egoístas?

* Dejarles bien claro que no van a manipularnos. Es importante no entrar en su juego, y si a toda costa desean hacernos daño, lo mejor es separarse de ellas. Una persona que se enfada continuamente porque no hacemos lo que egoístamente nos pidió, no nos quiere demasiado.
* Favorecer los valores de colaboración, respeto, cooperación y tolerancia, sobre todo en el caso de los niños y los jóvenes.
* Aceptar el egoísmo pasajero que pueden sufrir tus seres queridos, pero "contraatacar" expresando también tu punto de vista. Si una persona está enferma y reclama continuamente atención para que no la dejes sola, hazle ver que tú necesitas otras cosas y que cuanto mejor estés más fácil será que puedas cuidarla y atenderla como se merece.