El dolor es una experiencia personal. No podemos percibirlo como lo sienten las otras personas ni podemos comunicar a otros lo que se siente. Cada persona reacciona de una manera distinta ante el dolor y el sufrimiento.

Hay fundamentalmente dos tipos de dolor:

* El dolor agudo: es el de duración relativamente corta. Tiene una duración limitada y luego desaparece: dolor de muelas, parto, herida, etc.
* El dolor crónico: es el dolor que en muchas ocasiones acompañan a las personas de por vida: problemas de espalda, artritis, ciertas heridas que, o bien molestan permanentemente, o pueden despertar dolor momentáneo. Afrontar el dolor crónico requiere aprender a vivir con el dolor.

La sensación de dolor también tiene que ver con las distintas culturas. En algunas culturas, las personas están muy abiertas a expresar su dolor y no ven nada mal lamentarse cuando es necesario.

En otras culturas las personas son más impasibles y se acostumbran a mantener su dolor en privado.

Aceptar o no el dolor influye mucho en el cómo lo sentimos. La persona que aprende a aceptar el dolor sufre menos. La persona que no acepta ni sabe situar el dolor sufre mucho más.

A pesar de que existen diversos test para medir el dolor, no siempre es fácil detectar la amplitud de su presencia.

¿Cómo sabemos que existe el dolor? Fundamentalmente por tres conductas de la persona que sufre:

1. Expresión en la cara de la persona.
2. En su lenguaje corporal.
3. Por lo que dice.

¿Qué conductas tienen las personas que sufren dolor?

1. Movimientos precavidos: Movimientos lentos, cautelosos y a veces torpes.
2. Apoyo: Las personas se apoyan en el suelo, en las paredes, muebles y distintos objetos para moverse alrededor.
3. Cambios de posición: Buscan reiteradamente distintas posiciones corporales para encontrar comodidad.
4. Movimientos parciales: Limitan el rango de acción o dejan ciertos movimientos incompletos.
5. Contorsionarse: Provocan expresiones faciales como morderse los labios o friccionar los dientes.
6. Afirmaciones limitadas: Expresan dudas sobre su capacidad para completar un ejercicio.
7. Sonidos: Se quejan, se lamentan y esgrimen sonidos.

Dolores Agudos:

Los investigadores han descubierto ocho técnicas útiles para afrontar el dolor:
1.- Mantener una actitud de afrontamiento.

Es sorprendente lo que una persona puede lograr cuando quiere algo. Los investigadores llaman "afrontadores" a las personas que luchan por superar su dolor. A las personas que no luchan por superar su dolor se les llama "catastróficas".
2.- Practicar la relajación.

Con la relajación hay que aprender a poner nuestra atención en otras cosas no solamente en nuestro dolor. Cuando una persona tiene dolores y se distrae el dolor disminuye de una manera progresiva. Si empezamos a pensar en cosas agradables y placenteras, si hacemos planes que nos gustarían ver realizados, etc. nos centramos en otras cosas totalmente distintas al dolor.

Una manera de mantener la mente ocupada es con pensamientos repetitivos tales como contar de atrás para adelante o repetir palabras o frases.
3.- Encontrar una distracción./4.- Trabajar la imaginación y la creatividad.

Hay que empezar a conducir nuestra mente hacia realidades mejores para nosotros. Hay varias técnicas:

1. Imagina que la parte del cuerpo que te duele no está en ti. Imagínatela volando fuera del cuerpo, flotando por el aire.
2. Imagina que tienes una gran tolerancia hacia el dolor.
3. Imagina que en la parte del cuerpo donde se concentra el dolor, lentamente pierde sensibilidad. Imagina que te han inyectado un fuerte calmante en esa parte del cuerpo que te duele.
4. Concéntrate en tu dolor y obsérvalo, estudialo, elabóralo. Piensa que tu dolor es beneficioso para tu vida.

La clave está en que dejemos fluir nuestro dolor con nosotros mismos. Cada persona debe individualmente de buscar la técnica que más le ayude y le guste para saber afrontar el dolor concreto que padece.

5.- Usar hielo.

Un método efectivo para disminuir muchos tipos de dolor es el uso del hielo. Una bolsa de hielo o incluso un balde, frotados sobre la zona donde se concentra el dolor, puede ofrecer una sensación placentera o al menos disminuir la sensibilidad.
6.- Hablar con uno mismo a través del dolor.

Tienes que aprender a acompañarte del dolor. Podemos decirnos: "Es doloroso pero tengo formas de afrontarlo". "Me molesta, pero sé que pronto terminará". "Paso a paso no permitiré que el dolor me anule como persona". Hablar con uno mismo en períodos de dolor es una distracción útil.
7.- Mantener el sentido del humor.

La risa ayuda a aliviar el dolor tal y como lo demuestran las últimas investigaciones sobre el tema. La risa aumenta la tolerancia al dolor de dos maneras: Puede ser una buena distracción y nos coloca en un marco mental positivo, de manera que el dolor pierde algo de profundidad.
8.- Sostener expectativas realistas.

Las técnicas nos pueden ayudar a ir superando el dolor pero tenemos que saber que no siempre el dolor desaparecerá con estos métodos. Tendremos días y días...
¿Cómo afrontar el dolor crónico?

Ya hemos visto la diferencia entre el dolor agudo y el dolor crónico. Vamos a detenernos en el dolor crónico y cómo irlo superando.

Una persona con dolor crónico puede caer en depresión, porque la persona tiene que dejar actividades, personas queridas, cosas que le distraen, etc. etc. para sumirse en su dolor.

Los dolores crónicos afectan a las relaciones con los demás. Hay algunas personas que sufren dolores crónicos pero prefieren mantenerse en silencio, esto no es bueno ya que les puede llevar a la desolación y falta de comprensión.
¿Qué hacer ante el dolor crónico?

1. Tener distracciones o pensamientos apartados del dolor, disfruta pasatiempos, relajación voluntaria y consciente. Céntrate en las actividades laborales, del hogar y las recreativas como caminatas.
2. Conversar con amigos, familia o pareja; petición de ayuda y apoyo de otros; se trata de estar rodeado de personas a las que se les da a conocer la existencia del dolor.
3. No hay que negar los sentimientos de rabia y de dolor. Hay que aprender a ver el dolor como un reto más de nuestra vida. Tenemos que acostumbrarnos ante el dolor a reaccionar como los seres humanos que somos sintiendo miedo, rabia, dolor, etc.

¿Qué podemos hacer ante el dolor crónico?

1. Mantén una actitud afrontador.
2. Ejercita la relación.
3. Distráete.
4. Desarrolla la creatividad.
5. Utiliza hielo o calor, lo mejor que te venga para el dolor.
6. Habla contigo mismo al sentir dolor.
7. Ten sentido del humor.
8. Sé realista y espera de ti y de lo que te ocurre lo que buenamente se puede esperar.
9. Acepta el dolor crónico como un desafío más en tu vida.
10. Trabaja sobre la tristeza, la depresión y la rabia que puedas sentir.
11. Relaciónate con las demás personas de una manera libre y beneficiosa.

Una Parábola para ti que sufres...

Ben Sarok, un hombre cruel, no podía ver nada sano, ni bello sin destrozarlo. Al borde de un oasis se encontró con una joven palmera. Eso lo irritó, así pues cogió una pesada piedra y la colocó justo encima de la palmera. Entonces, con una mueca malvada, pasó por encima. La joven palmera intentó eliminar la carga, pero fue en vano. Después, el joven árbol probó una táctica diferente. Cabó hacia el interior para soportar su peso, hasta que sus raíces encontraron una fuente escondida de agua. Entonces el árbol creció más alto que todos los otros, logró culminar todas las sombras. Con el agua de las profundidades de la tierra y el sol de los cielos se convirtió en un árbol majestuoso. Años más tarde, Ben Sarok volvió para disfrutar de la imagen del pequeño árbol que había destrozado. Pero no pudo encontrarlo en ningún lugar. Por último el árbol se inclinó, le mostró la piedra sobre su copa y dijo: "Ben Sarok, tengo que agradecerte, tu daño me hizo más fuerte ".
Para Vivir…

Si puedo impedir que se rompa un corazón,
No viviré en vano.
Si puedo facilitar las dolencias de una vida,
o reducir un dolor,
o ayudar a un joven pajarillo
a volver a su nido,
No viviré en vano.

© Mario Santana Bueno