APRENDE A DIRIGIR TU VIDA

Toda nuestra vida vivimos dependiendo de los demás, pero la dependencia es mutua. Nos necesitamos unos a otros.
Cada persona construye su propia vida, toma las decisiones que debe tomar, afronta sus problemas, fija sus objetivos. O así debería ser. Frecuentes casos personales nos muestran que no siempre es así. La dependencia es también un fenómeno individual. Cuando una persona adulta no dirige su propia vida y, consciente o inconscientemente, delega en otros individuos sus decisiones importantes, tampoco podrá afrontar con eficacia las consecuencias de esas decisiones ajenas.

¿Qué es eso de dirigir la vida?

Una persona que sabe dirigir su vida es aquella que es capaz de tomar y asumir las propias decisiones sobre aquellos aspectos que nos competen, ya sea en el ámbito familiar, en el social o en el laboral.

¿Qué personas son las que no saben dirigir su vida?

Las personas que ceden a otras el control de su vida suelen carecer de la madurez emocional necesaria para soportar el peso de la propia vida.
Son personas que no han superado la etapa infantil o adolescente. Arrastran lastres de esas etapas. Con frecuencia sus padres han jugado un papel determinante en esa situación, impidiendo con su acción y actitudes una evolución normal hacia la etapa adulta.

Personas con un temor desmedido a equivocarse. Es posible que sus primeras experiencias autónomas hayan sido frustrantes y se nieguen a sí mismas la facultad de decidir.

Personas que no soportan el peso de la responsabilidad. Las decisiones importante les abruman. Buscan todo tipo de apoyos y seguridades.

Personas instaladas en la duda permanente. Acaban paralizadas por el análisis excesivo. No son capaces de enfrentarse a los márgenes de incertidumbre que existen en casi todas las decisiones.

¿Qué hacer para aprender a dirigir la vida?

Tenemos que reflexionar si en nuestra vida somos nosotros los que tomamos las decisiones o siempre descargamos esa responsabilidad en otros.

¿Te cuesta tomar decisiones importantes en tu vida?

Si tienes dudas a la hora de tomar decisiones es lógico que consultes con otra persona. Escucha, valora las distintas opciones. Pero recuerda que la decisión final la debes de tomar tú y sólo tú.

Si alguien te quiere influir para que tomes una decisión distinta, deja claro que te corresponde a ti. Tienes todo el derecho a cometer tus propios errores. Hazlo con firmeza y claridad, sin herir a los demás. No discutas sobre ese punto. No es discutible.

¿Por qué nos cuesta dirigir nuestra vida?

- Por la falta de seguridad personal.
- Porque queremos controlar la vida de los demás y no le damos importancia a controlar la nuestra.
- Tiene miedo de ser responsable de la propia vida.
- Nos gusta que los demás tomen decisiones por nosotros porque es más cómodo.