Pocos sentimientos son tan capaces de destruir la autoestima de una persona tan intensamente, tan persistentemente, tan efectivamente, con tanta rapidez y en tan corto tiempo como el sentimiento de culpabilidad, cuando es destructor o malsano.

No todos los sentimientos de culpabilidad son malos. Es conveniente identificar el que es constructivo, saludable y favorece nuestro crecimiento personal, y diferenciarlo de aquel que es origen de desprecio hacia nosotros mismos, autodestrucción y autorrechazo.

La culpabilidad constructiva y destructiva se distinguen por sus efectos en nuestra autoestima.
¿Cuándo podemos decir que un sentimiento de culpa es sano?

1. Cuando haces algo y que, después de reflexionar, reconoces que es una acción incorrecta, es decir, que va más allá de las normas que voluntaria y conscientemente has decidido aceptar.
2. Cuando lo que hiciste lo realizaste libre y conscientemente no obligado por nada ni por nadie.
3. Cuando a partir de pensar en lo que realizaste no te consideras condenado para toda la vida por el recuerdo y la tristeza.
4. En cuanto te das cuenta que tu acción, lo que has hecho, ha causado daño a alguien, incluso a ti mismo, te orientas a repararlo en lo posible y no a castigarte una y otra vez.
5. Cuando aceptas tu culpabilidad, pides perdón, recibes el perdón, si te lo conceden, reparas el daño, decides aprender de tu error y no volver a cometerlo y sigues amándote.

¿Cuándo podemos decir que el sentimiento de culpa es negativo?:

1. cuando la culpa te lleva una y otra vez a autoagredirte mentalmente y autodespreciarte en forma de mensajes que engloban a toda tu persona: soy malo, soy asqueroso… Fíjate: hiciste una cosa mal y, en cambio, condenas toda tu persona…
2. Genera en ti comportamientos compulsivos y fuera de tu control como comer, beber y limpiar.
3. Origina en ti tal desprecio, que impide un mínimo de autoestima para cambiar y no considerarte un sin remedio o un sin cura.
4. No dejas que te perdones a ti mismo.
5. No te permite aceptar el perdón del agraviado y de la sociedad y mucho menos reparar el daño causado.
6. Suele incluir miedo al rechazo de alguien que de alguna manera domina tu ser y condiciona tu conducta.

A menudo, los sentimientos de culpabilidad se originan a una edad muy temprana y son resultado de la relación que tenemos con nuestros padres y personas cercanas. De pequeños, cuando estamos indefensos y no poseemos un desarrollo intelectual suficiente como para analizar bien las cosas, nuestros mayores nos enseñan normas, que nosotros aceptamos para no perder su amor y que utilizamos para regular nuestra conducta.
¿Qué puedes hacer ante tus sentimientos de culpabilidad?

* Si tu culpabilidad es sana: Reconoce tu error, perdónate, resarce el daño en lo posible, pide perdón y acepta el perdón si te lo conceden, aprende de tu error y mira hacia adelante.
* Si es una culpabilidad insana, además de lo anterior: revisa tus normas, recuerda las circunstancias de cuando actuaste, trátate a ti mismo como si fueras tu mejor amigo. No te olvides que un error no te hace una persona despreciable o miserable.