Todas las personas pasamos por altibajos. Mientras no lleguen al extremo, nuestros altibajos hacen la vida más interesante y desafiante. En ocasiones, cuando nos sentimos excepcionalmente decaídos por un largo período, es necesario valorar la situación y encontrar respuestas para poder superarlo.
¿Cuándo podemos hablar de que tenemos una depresión?

La Asociación Americana de Psiquiatría sostiene que los siguientes síntomas, cuando tienen duración de más de dos semanas, pueden conducir a una depresión o bien estar ya la persona con una depresión. Es el profesional quien debe de valorar estos síntomas:

1. Cambio de apetito, bien sea su pérdida y la correspondiente caída del peso, o su incremento y el correspondiente aumento de peso.
2. Insomnio o exceso de sueño y cansancio permanente.
3. Falta de energía.
4. Pérdida de interés o placer por actividades normalmente disfrutadas por la persona.
5. Sentimiento de poco valor personal, cargo de conciencia o sentimiento de culpa.
6. Disminución de la capacidad de concentración y perturbación de otras actividades mentales.
7. Pensamientos recurrentes de muerte y pensamientos suicidas.

¿Qué factores son los que influyen en la aparición de una depresión?

Son varios los factores comunes en las personas que tienen más tendencia a caer en la depresión:

1. Dependencia irreal de los otros. Las personas depresivas tienden a determinar su autoestima según la aprobación de otras personas. Si los demás me aprueban es que valgo, si no me aprueban no valgo...
2. Falta de apoyo social. Las personas depresivas tienden a ser introvertidas y a excluirse. No desarrollan las habilidades sociales requeridas para mantener relaciones de apoyo.
3. Estrés en las relaciones cercanas: Los sentimientos de depresión generalmente se intensifican cuando hay falta de armonía en las relaciones cercanas.
4. Estilo de depresión enfocada en Sí mismo: Las personas depresivas se preocupan por lo negativo. Pasan muchísimo tiempo quejándose sobre los aspectos negativos de sus vidas y nunca se dedican a pensar en los modos de afrontarlos.
5. Vulnerabilidad perfeccionista: Las personas depresivas insisten en ser perfectas. Como no pueden lograrlo, se ven carentes de valor personal y humano, y así, consideran sus vidas como un desperdicio.
6. Control externo: Las personas depresivas sienten que los acontecimientos importantes en sus vidas han ocurrido por causas fuera de su control.

Las personas depresivas ven afectado su estado de ánimo con facilidad porque interpretan demasiadas situaciones como intolerables. Cuando ocurre alguna adversidad, por causas que no podemos controlar, lo mejor es reconocerlo (por muy desagradable que sea) y concentrar nuestras energías en valoraciones que activen respuestas para afrontar la situación que nos produce daño.
Diferencias entre las personas deprimidas y las no-deprimidas:

1. Las personas deprimidas se preocupan por pensamientos tristes sobre ellas mismas. Los no deprimidos saben cómo superar mentalmente los pensamientos tristes.
2. Las personas deprimidas no se conceden, a ellas mismas, el beneficio de la duda. Los no deprimidos se toman las cosas con calma cuando se trata de juicios sobre ellos mismos.
3. Las personas deprimidas hacen exigencias irreales sobre aquello que necesitan para sentirse felices. Los no deprimidos tienen expectativas realistas sobre lo que necesitan para ser felices.
4. Las personas deprimidas permiten que los acontecimientos tristes ocupen el lugar más importante de sus vidas. Los no deprimidos saben equilibrar los acontecimientos tristes y los felices en sus vidas.
5. Las personas deprimidas se sienten incapaces. Los no deprimidos se sienten capaces.