¿Qué puede provocar una depresión o una enfermedad mental?

Son situaciones que llevan a modificar de una manera importante la vida del individuo. Influye mucho el cómo es la persona: si tiene una personalidad frágil, el cómo recibe el acontecimiento, la predisposición que pueda tener a recibir negativamente un determinado suceso en su vida, etc… Entre las cosas que pueden provocar una depresión o una enfermedad mental debido al estrés que suponen, están los siguientes niveles:

* Ligero: ruptura sentimental. Comienzo o fin de la escolaridad, la marcha de un hijo del hogar.
* Mediano: matrimonio, separación, pérdida de empleo, jubilación, aborto.
* Severo: divorcio, nacimiento del primer hijo.
* Extremo: muerte de un cónyuge, descubrimiento de una enfermedad, violación.
* Catastrófico: muerte de un hijo, suicidio de un cónyuge, catástrofe natural, situación de rehén.

¿Qué es el carácter?

El carácter es el conjunto de costumbres, sentimientos e ideales que hacen relativamente estables y predecibles las reacciones de un individuo. El carácter se forma por lo que vamos aprendiendo en nuestra vida y por la influencia del ambiente donde nos movemos. Nuestro carácter está muy marcado por las reglas sociales, las tradiciones culturales y la ética de la sociedad donde vivimos.

¿Qué es ser “egocéntrico”?

Una persona egocéntrica es la que considera el propio yo como el centro, objeto y norma de todas las experiencias y no tiene apenas en cuenta las necesidades, ideas, actitudes o intereses de los demás.

¿Qué es el estrés?

Es cualquier agresión emocional, física, social, económica o de otro tipo que exija una respuesta o cambio por parte del individuo. Este tipo de estímulos, inevitables en la vida normal, puede ser motivo de distintas enfermedades corporales y mentales.


¿Cómo afrontar una enfermedad mental?

Ir al psiquiatra o psicólogo, quien determinará el nivel de importancia de la dolencia y procurará curarla. En la enfermedad mental es absurdo hablar de culpas. Hay influencias —familiares,genéticas, sociales—, pero no culpas.

El amor es la base de la higiene mental desde el primer día de vida. Hace falta lograr un equilibrio entre la protección y la independencia de la persona: nada de sobreprotección, pero tampoco nada de abandono. Educar no es imponer, es indicar, es facilitar.

El factor primordial de la higiene mental es la comunicación. La persona necesita mantener una comunicación suficiente. Un ser aislado no se encuentra bien. Pero que quede claro que la cantidad de comunicación incluye la cantidad de escucha: si te gusta que te presten atención, debes prestarla tú también.

Es imprescindible establecer una escala de valores. La que sea, pero una. Y dar a la vida un sentido: político, religioso, humano, etc…, el que sea.

No tenemos que buscar siempre culpables. Tenemos que preguntarnos: “¿Qué me pasa a mí para que me parezca mal lo que hacen los otros?”