Lo mejor es aprender. Es lo único inagotable en nuestra vida mortal, es lo único que no falla nunca en nuestro caminar cotidiano.

Puedes hacerte viejo y tembloroso, puedes pasarte toda la noche desvelado escuchando el desorden de tu cuerpo; puedes perder tu único amor. Puedes ver el mundo que te rodea devastado por malvados lunáticos, incluso saber que tu honor está enfangado en las ciénagas de las mentes ruines... Sólo hay una salida en este caso: aprender.

Aprender por qué se mueve el mundo y qué lo mueve. Eso es lo único que el pensamiento no puede nunca agotar ni enajenar, lo que nunca le tortura, lo que nunca temerá, lo que nunca le causará desconfianza, lo que nunca ni en sueños podrá lamentar. Eso es lo más conveniente para ti: aprender.

Considera todas las cosas que puedes aprender: ciencia pura, la única pureza que después de Dios existe... Puedes aprender astronomía en una vida, historia natural en tres, literatura en seis. Y puedes luego, tras haber agotado un millón de vidas en la biología y en la medicina y la filosofía y la geografía y la historia y la economía, puedes en fin, empezar a hacer una rueda de carreta con la madera adecuada, o pasar cincuenta años iniciando el aprendizaje de la técnica para aprender nuevos idiomas... Después puedes empezar de nuevo con las matemáticas, hasta que llegue el momento en que aprendas a arar...

Aprender será lo único que no te hará perder el tiempo. El aprender te unirá a otros y juntos crearán el mundo querido por Dios.