Si alguien nos pregunta si sabemos escuchar a los demás probablemente contestaremos que sí, pero muchas veces nuestra práctica de la escucha nos demuestra que no es así.

Curiosamente hablamos más de lo que escuchamos. Decía un filósofo de la antigüedad: " Nos han sido dadas dos orejas, pero en cambio sólo una boca, para que podamos oír más y hablar menos." (Zenón de Elea).

Escuchar y oír no son la misma cosa.

Oímos espontáneamente. Las ondas llegan a mi cerebro y las capto las quiera o no las quiera yo.

El escuchar en cambio necesita un esfuerzo mayor. Tienen que enseñarnos a escuchar. Un niño pequeño puedo oír pero no puede escuchar.
¿Qué es escuchar?

"¡Escucha!
Cuando te pido que me escuches y tú empiezas a aconsejarme, no estás haciendo lo que te he pedido.
Cuando te pido que me escuches y tú empiezas a decirme por qué yo no debería de sentirme así, no estás respetando mis sentimientos.
Cuando te pido que me escuches y tú piensas que debes hacer algo para resolver mi problema, estás decepcionando mis esperanzas.
¡Escúchame! Todo lo que te pido es que me escuches, no quiero que me hables ni que te tomes molestias por mí. Escúchame, sólo eso.
Es fácil aconsejar. Pero yo no soy un incapaz. Tal vez me encuentre desanimado y con problemas, pero no soy un incapaz.
Cuando tú haces por mi lo que yo mismo puedo y tengo necesidad de hacer, no estás haciendo otra cosa que atizar mis miedos y mi inseguridad.
Pero cuando me aceptas, simplemente, que lo que siento me pertenece a mí, por muy irracional que sea, entonces no tengo por qué tratar de hacerte comprender más y tengo que empezar a descubrir lo que hay dentro de mí."

(R. O´Donnell)
Bloqueos a la hora de escuchar:

Para escuchar bien a los demás tenemos que limpiar nuestros ruidos interiores, para poder escuchar la voz interior desde nos sentiremos conectados con el otro.

¿Qué aspectos tenemos que tener en cuenta a la hora de escuchar de verdad?

1. Estar descansados, relajados, evitar las distracciones, interrupciones, ruidos, etc. que nos impidan desarrollar toda la atención que la otra persona se merece.
2. Tenemos que escuchar a la otra persona también con nuestros sentimientos, pero hay que saber poner los sentimientos aparte en un momento dado para poder escuchar al otro. Muchas veces cuando estamos escuchando y por culpa de nuestros sentimientos la comunicación se bloquea con la otra persona. Cuando estamos escuchando al otro tenemos que ponernos en su lugar, en lo que está sintiendo, sufriendo, debatiendo interiormente.
3. Mientras escuchamos tenemos que aprender a dejar aparte nuestras ideas irracionales, prejuicios habituales tanto conscientes como inconscientes, "rollos mentales", preparación de soluciones, etc.