* Vivirás cada día sin perder de vista que Dios te ama y se hace presente en tu corazón cuando te portas como un hijo suyo.
* No tendrás pesar porque los otros sean más listos, más ricos, más atractivos que tú.
* Cumplirás en todo tu deber, aunque esto te cueste esfuerzo y sacrificio, incluso al dejar de ir a divertirte con tus compañeros en alguna ocasión.
* Contribuirás con tu empeño a que en tu casa haya amor, paz familiar y un ambiente distendido.
* Te divertirás, siempre que esté a tu alcance sin "desmadrarte", participando con tus compañeros en el juego, la canción, el baile, las "movidas", las fiestas, las expresiones.
* Evitarás ir de juerga en juerga de tal modo que se adormezcan tus grandes ideales de trabajo, de servicio a los demás, de bondad y de vida cristiana.
* Cuando las cosas no salgan bien, si ha sido por tu culpa, esfuérzate por superarte; pero no lo pienses más.
* Da a los demás algo de lo que tú tienes, tu ayuda, tu compañía, acogida en tu casa, y experimentarás la alegría de compartir.
* Corresponde al amor y a lo que hacen tus padres por ti, y tendrás la alegría de ser reconocido por todos como un buen hijo.
* No ambiciones lo que no puedes conseguir, y el "trauma" de la frustración no robará tu alegría de vivir tu vida de cada día.