UN NUEVO CURSO QUE EMPIEZA

Estamos empezando el mes de octubre y empezando tantas cosas…Esperando las primeras lluvias, las medianías de nuestra isla están siendo sembradas, a la espera de una buena lluvia. Y a la espera de una buena lluvia también, pero de otra clase de agua, empieza el tiempo de siembra en las parroquias, en los grupos y en los institutos. El hombre del campo necesita mirar mucho al cielo y el hombre de fe mucho más.

Me decía una animadora de jóvenes hace unos días que no le gustan los cambios. A mí sí. Todo tiene sus más y sus menos. Empezar tareas nuevas, encontrarse con gente que empieza, supone renovar ilusiones, huir de la pesada monotonía, no caer en la rutina. La vida, pienso, se va llenando de holas y despedidas, de personas que nos van diciendo adiós y otras que se nos van presentando. Y en esa estamos. Es el encanto de la vida que empieza para muchos aunque termine o cambie de lugar para otros.

Mira uno para atrás y ve a los compañeros que ha tenido que decir adiós porque marcharon a otras parroquias: Miguel que marchó a Fuerteventura, Augustin a Polonia , Paco y otros. O personas que dieron hasta el fin todo lo que sabían y se nos han ido marchando pero sin el billete de vuelta: Paco Sánchez, aquel médico de Telde que a tantos enfermos ayudó y no pudo contra su propia enfermedad. Murió hace unos días cargado de fe, y una enorme sensibilidad hacia la amistad. Y aurorita Cruz, de Ingenio, maestra sin títulos, que de nada valen del folklore y de la artesanía y del amor a la tierra. Educadora paciente de generaciones y generaciones de chiquillas.

Pero por cada despedida corresponde dar la bienvenida a alguien .Tal vez a Daniel o a Iván, recién nacidos y ya muy queridos antes de nacer; o a Norberto, primer cura ordenado por nuestro obispo y a Sara o Carolina, la chicas que se apuntaron tímidamente, a ser catequistas y al muchacho que ha empezado a pisar la iglesia después de tantos años; y al africano que llegó ya, esperanzado, a la “tierra prometida” aunque tantas cosas de nosotros le decepcionen.

Hola, bienvenido y adiós. Cuántas veces hay que decirlo en la vida. Ahora, cuando el año escolar y pastoral comienza, vamos a abrir el libro- ¡hola!- que entre todos vamos a escribir. Las páginas están en blanco para ir escribiendo el día a día de este curso que empieza. Como el de este programa de radio. Es bueno empezar esta aventura del curso con ilusiones, no repitiéndose uno, actualizándose, soñando, aprendiendo de los que marcharon y compartiendo con los que ahora empiezan. Con todos como compañero, como amigo, como hermano. En menos de un año se multiplicarán los encuentros, los momentos de ánimo o de desánimo, las ilusiones, los cansancios, los proyectos y la gran alegría de uno cansarse y sin embargo sentirse feliz porque está haciendo lo que uno cree mejor.

Bienvenidos alfredos y julios y marías y marios y maestros y catequistas y padres y novios y oyentes de COPE y curas de barrio y feligreses del domingo. La harina está preparada. Entre todos vamos a amasar el pan de la vida que entre todos compartiremos y comeremos. Estamos empezando. Aquí hay vida. Bienvenidos.

©2007 Jesús Vega Mesa