SER EN LA VIDA ROMERO...

El domingo pasado, cuando acabé de celebrar la misa una niña, Carmen, se acercó a decirme:

-Dicen que hay que venir todos los domingos a misa. ¿Por qué hay que venir si siempre es igual? ¿No basta venir una sola vez?

No crean que la pregunta de Carmen estaba totalmente falta de razón . Si por parte del que celebra la eucaristía o por parte del que participa no hay algo de “novedad”, ¿para qué repetir cada semana?

En estos días, estamos iniciando toda la vida pastoral de las parroquias y los grupos. Catequesis de niños, reuniones de formación, primer programa de radio… ¿Vamos a decir lo mismo, vamos a hacer lo mismo que el año pasado? ¿Vamos a escuchar siempre la misma música, vamos a leer los mismos libros y ver los mismos paisajes? Qué aburrimiento, qué falta de originalidad.

Hace años me tropecé con unos versos del gran poeta León Felipe que me encantaron y hasta los he adoptado como lema para mi vida. Los recuerdo y me los repito porque nada hay más horrible que la monotonía y el aburrimiento. Tomás y Yaiza, que están a punto de casarse, me decían hace unos días, cuando preparábamos su boda, que bueno, no habrá mucho que preparar porque…porque que todas las bodas son iguales ¿no?

-No, Yaiza. No hay, no debe haber ninguna boda igual, ni ninguna misa igual a la anterior. Cada misa, cada catequesis, cada reunión, cada programa de radio tiene que ser enteramente nuevo, distinto. Tenemos la tentación de copiarnos y repetirnos a nosotros mismos. Tenemos la tentación de quedarnos quietos. Es más cómodo, claro. Caminar siempre cuesta un poquillo, cansa. Por eso son tan valiosas las romerías, caminatas, peregrinaciones, en todos los sentidos, en el físico y en el espiritual. (Vaya aquí mi reconocimiento a esa peregrinación que ha organizado la delegación de Jóvenes de nuestra diócesis y las caminatas que organizan otros colectivos. Caminar es sano para el cuerpo y también para la vida cristiana, que es un camino).

Yo soy párroco y muchos fines de semana celebro tres o cuatro misas o más. Lo cómodo sería decir lo mismo en cada una de ellas, los mismos ejemplos, las mismas palabras… Pero uno se da cuenta de que no es lo mismo celebrar la eucaristía a las 8 de la mañana, con un grupo de personas adultas que a las 11 de la mañana en donde abundan los niños, que en uno de los barrios donde hay bastantes parejas… No es lo mismo, no. No me imagino a Jesús repitiendo el sermón de la montaña en el lago de Tiberíades y en la última cena.

Hay que ponerse las pilas y no aburrir al personal. Hay que poner el alma en cada cosa que uno hace. Yo tenía un profesor que repetía siempre, en el mismo tema y en la misma clase el mismo chiste. Así todos los años. Ya todos sabíamos porque nos lo habían contado los de los cursos anteriores que, después de aquel tema, vendría el chiste. Y nos reíamos, claro, pero nos reíamos desde que empezaba a contarlo… porque ya no tenía gracia.

Tampoco tiene “gracia” una liturgia, unas reuniones, unos sermones que ya nos lo sabemos de repetidos y manidos. Por eso ahora en este comienzo de las actividades, convendría empaparse de esas cosas que el poeta León Felipe nos dice con tanta sabiduría y tanta belleza:

Ser en la vida romero….que cruza siempre por caminos nuevos

Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo…

Pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero; ligero, siempre ligero

Que no se acostumbre el pie a pisar el mismo suelo…

Para que nunca recemos como el sacristán los rezos.

-No sabiendo los oficios los haremos con respeto

Para enterrar a los muertos, como debemos, cualquiera sirve.,

Cualquiera, menos un sepulturero.

Si somos profesores, catequistas, curas, que vamos siempre diciendo lo mismo, se nos puede aplicar lo de la poesía. Para enseñar, para rezar, para enterrar a los muertos, cualquiera sabe menos el “profesional”, menos el que sabe tanto lo que va a decir que no se prepara antes. No seamos “profesionales” del evangelio.

Nuevo curso, nueva vida, nuevas ilusiones.

Y si un niño te pregunta que por qué hay que participar en la misa todas las semanas si siempre es igual… respóndele que, a partir de ahora, vas a hacer lo posible para que cada domingo sea distinta. Ser en la vida romero…que camina siempre por caminos nuevos.

©2005 Jesús Vega Mesa