PRENSA ROSA, TELEBASURA , EL PRÍNCIPE...

El color rosa está de moda. Ya, hasta la gente más seria, habla sin rubor de temas del corazón. Los amores, desamores, insultos, provocaciones y calumnias de esa gente que llamamos famosa, de esa gente que no está aportando nada a la sociedad, son noticia no ya en la consulta del dentista, sino que aparece en los periódicos o emisoras aparentemente más serios. Y ahora, para colmo, hasta el príncipe se echa novia, anuncia que se va a casar y de repente todo el mundo, o casi todo el mundo, está pendiente de la parejita.

Si hay un terremoto en Gran canaria que hace que todo el mundo salga a la calle, es noticia de uno o dos días; pero la expulsión de alguien de un concurso de televisión o las críticas que unos y otros se hacen... eso son noticia, motivo de entrevistas, declaraciones y desmentidos durante unos cuantos meses... o años. Y todos, tan tontos, pendientes de lo que dijo, dejó de decir, quiso decir o nunca dijo fulanito de tal. Y ellos, tan listos, tomándonos el pelo y viviendo de nuestra simplonería y superficialidad.

Lo fácil cuando uno toca estos temas es echar la culpa a la telebasura, a la prensa rosa y a los demás. Seamos sinceros. Esto es fruto de la superficialidad en la que vivimos. De lo insensible que somos. El paro aumenta en Canarias, no hay centros para acoger a los menores inmigrantes, la policía interviene 700 kilos de droga y deja de intervenir, para que consuman nuestros jóvenes canarios, pongamos por caso, siete mil kilos... y el periódico titula ese día a toda página "LA PAREJA (los príncipes, se entiende) CAUTIVA A ESPAÑA".

¡Bendito sea Dios! Y en nuestras conversaciones seguiremos hablando de príncipes, grandes hermanos y pequeños triunfadores, parlanchines de programas de televisión y gente sin más religión que la de ganar dinero a costa de quien sea y de lo que sea. Seamos serios. Bien está que leamos revistas o veamos y escuchemos programas de entretenimiento. Es justo y hasta necesario. Pero hasta el punto de que nos hagamos insensibles a los problemas del mundo y hasta a los problemas que estamos sufriendo en nuestra misma isla y en nuestra misma familia, ya es mucho. Hay que despertar.

En mi casa tengo una estantería llena de libros sin leer. Y mucha música por escuchar. Y muchos amigos a lo que visitar. Y muchos problemas en el mundo que no he logrado comprender. A mí qué me importa, a nadie qué le importa que una chica haya dicho que tiene un amigo, que el novio le comentó que le parece que su primo está saliendo con no sé quién. Mientras nos entretenemos en esas bobadas, seguirá creciendo nuestra insensibilidad y la droga será otra alternativa para los que no consumen noticias del corazón. Y el paro claro que crecerá, y la insolidaridad, y las injusticias. Y luego diremos que la culpa de todo la tiene el gobierno, la televisión, la Iglesia o el vecino. Seguro que también tendrán su culpa. Pero no seamos ingenuos. Un amigo mío me comentó un día que, como "muerto el perro se acabó la rabia", regaló su televisor y dejó de comprar la prensa de los domingos por su color rosáceo. Creo que se equivocó mi amigo. Hay que tener la televisión y hasta comprar alguna vez esas revistas. Lo que importa es saber dominarse. Igual que no consumo droga o dejo de ver un programa, hay que aprender a decir No. Y hay que aprender a estar eligiendo cada día. Porque cada uno, con su actitud responsable o irresponsable puede ayudar a que este mundo sea un poquito mejor (más culto, más solidario, con más trabajo...) o puede colaborar a que sigamos en la inopia entretenidos en miles de tonterías que nos adormecen y nos incapacitan.

El príncipe se va a casar, muy bien; una pareja se peleó, qué le vamos a hacer... pero la vida sigue. Y los problemas de nuestro mundo no nos la va a solucionar ningún famoso; al contrario: cuanto más interés pongamos en la prensa rosa, más negra se va a poner nuestra vida.

Ojalá no sea el caso de ustedes. Un saludo.

©2003 Jesús Vega Mesa