QUIEN ESPERA... ¿DESESPERA?

Dicen que quien espera... desespera. Pues no, y lo siento por el refranero español.

Quien espera, ya está siendo feliz. ¿Recuerdan lo del Principito, esa joya de la literatura que todos debiéramos leer más de una vez?

"Hubiera sido mejor dijo el zorro al Principito que vinieras cada día a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo te estaría esperando y empezaría ya a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad."

Qué cosas más bonitas decía el zorro al Principito.

Estamos en tiempo para la ilusión. La lluvia que en este mes riegan nuestros campos son la esperanza de una buena cosecha, una buena recogida de papas. Esas jóvenes como Elena, Tania, Mónica, Carmen que pasean orgullosas su embarazo, son la esperanza alegre de una criatura que va a nacer. La algarabía de los chiquillos al ir a la escuela, a la catequesis o a jugar a la calle, anuncian la esperanza de una juventud sana y alegre.

Dice otra frase popular que todo se pierde menos la esperanza y que, mientras haya vida hay esperanza. Y en eso sí que estoy de acuerdo. Porque la esperanza es la señal de que el horizonte se nos presenta despejado, de que es posible la alegría, si no ahora más adelante.

Enfermos con la confianza de que van a mejorar o tener la fuerza para llevarla con entereza; familias viviendo situaciones muy difíciles en la casa pero sin desesperarse; personas que han perdido el trabajo, sin derrumbarse; hombres y mujeres sin fe pero en actitud de búsqueda; países en guerra, violencia en las calles... pero sabiendo que todo esto puede cambiar.

¿Cuándo va a cambiar, cuándo va a nacer el niño, crecer las plantas y dar frutos los árboles? ¿Cuándo van a acabar las injusticias y desaparecer los egoísmos? ¿Cuándo va a ser de verdad Navidad?

Los cristianos estamos celebrando el Adviento. Un tiempo que nos dice: El Señor está cerca. Tengan confianza, todo puede cambiar. Esperen y preparen el camino para que él llegue.

Te invito hoy a la esperanza. Me invito a la esperanza.

"Si yo sé que vienes a las cuatro, dijo el zorro al principito, desde las tres yo empezaría a ser dichoso".

Empecemos ya a ser dichosos. Lo que esperamos, a quien esperamos, va a llegar. Y si vemos que tarda... no perdamos la ilusión. Quien espera... no desespera. Quien espera es dichoso.

Feliz Adviento, feliz esperanza.

©2003 Jesús Vega Mesa