UNA NOTICIA BUENA Y OTRA MALA

Hay muchos chistes del niño que llega a su casa y dice a su padre: Tengo dos noticias que darte, una buena y otra mala. Eso me pasa a mí hoy.Pero yo no voy a contra un chiste. A veces, en un mismo día y un mismo periódico lee uno las noticias más contradictorias. Sobre un mismo tema, el diario te da la buena noticia y la mala. La noticia que te emociona y te alegra y la noticia que te produce impotencia y rabia. Por ejemplo ayer informaba un diario que en Holanda, un país rico y con un nivel cultural alto, cinco mil niños, nada menos que cinco mil, trabajan para la prostitución. Y que este año la cifra aumentó. Lo malo es que estas cosas no ocurren sólo en Holanda sino que también pasan, aunque la cifra no sea tan escandalosa, muy cerca de nosotros, y basta echar una ojeada, por ejemplo, a los periódicos de esta mañana. Esta es la noticia mala, la que uno no comprende, la que indica hasta qué punto degenera la humanidad.

Menos mal que siempre está, también, la noticia buena. Y la noticia buena, que escuché ayer mismo en una emisora local, es que en España más de cien mil personas han apadrinado a un niño del tercer mundo. Y que, gracias a ese apadrinamiento, muchos niños reciben educación y salud.

Muchos niños víctima de la violencia y de la sinrazón y del egoísmo de los mayores. Niños prostituídos, niños de la calle, niños maltratados, niños esclavos. Otros muchos niños, gracias a Dios, acogidos, queridos, respetados, bien educados en su familia y en su colegio y en la sociedad. La cara y la cruz de nuestro mundo.

¿Qué hacemos por los niños, qué podemos hacer? Un primer paso es protestar con fuerza por los que no tienen escrúpulos y se valen de la fragilidad del niño para sus intereses, del tipo que sean. Y esa protesta la estamos haciendo aquí ahora mismo. Pero hay que hacer más. Levantar la voz cuando las instituciones públicas no dedican suficiente presupuesto, cuando miran para otro lado ante los problemas de la infancia, cuando todo les da lo mismo porque el dinero lo invierten en cosas en las que aparentar más y conseguir más votos.

Y hay otros muchos gestos que, aunque aparentemente pequeños se convierten en una gran fuerza: el gesto de los colectivos que denuncian los malos tratos o cualquier tipo de injusticia que se cometa con los menores. El gesto de los que, no por egoísmo, sino por todo lo contrario, han adoptado a un niño y le dan todo el mejor trato y cariño para que sea feliz; y el gesto de los que apadrinan a un niño para que la familia del menor, en el lugar que sea, sin desprenderse de él, pueda ofrecerle lo que necesita para crecer como persona. Y los muchísimos gestos anónimos que cada día se repiten en las casas y en las calles.

Noticias buenas y noticias malas que afectan a los niños. Unas las vemos en los periódicos. Otras no aparecen en ningún medio. Hoy mismo, ustedes y yo podemos ser protagonistas de una de ellas. Podemos callarnos, ser indiferentes a este drama mundial, culpar simplemente a los demás de esta situación, seguir permitiendo, con nuestra pasividad, la violencia, el abuso, los malos tratos a los menores. Pero también podemos ser nosotros hoy mismo los protagonistas de la buena noticia. Tal vez poner nuestros medios para hacer más justa esta sociedad, colaborar con instituciones serias a favor de la infancia, apadrinar a un niño y muchas cosas más.

Cada día, noticias malas y noticias buenas. Vamos a colaborar a escribir la buena noticia del día. Por el bien de todos los niños.

©2003 Jesús Vega Mesa