Algunas reflexiones sobre la minoría gitana en Europa


Introducción

Hoy día, numerosos países deben hacer frente a los problemas de las minorías. No es posible discutir realmente sobre la cuestión de la educación y de la alfabetización de las minorías en ciertos países del mundo si no se la sitúa en sus contextos socioeconómico, cultural, educativo y lingüístico. En numerosos países, los gitanos más bien constituyen minorías por lo mucho que su configuración general se asemeja a un mosaico étnico. En efecto, se observa un intento de genocidio lingüístico y cultural en casi todo el planeta. Esos países necesitan definir claramente las políticas lingüística y educativa en la enseñanza en favor de las minorías (en particular de la minoría gitana), incluyendo un verdadero análisis y con recomendaciones relativas a los diferentes ámbitos pedagógicos.

El pueblo gitano, víctima de malentendidos, prejuicios, persecuciones representa una minoría cuya imagen, que abarca todos los modos de la marginalidad, ha sido gravemente alterada en el transcurso de una historia convulsionada. A partir de esos datos, las preguntas que se imponen se refieren a una identificación y una definición de los problemas de esa comunidad: ¿Quiénes son los gitanos? ¿De dónde vienen? ¿Dónde viven o cómo viven? ¿Qué lengua hablan? ¿Cómo se reconocen? ¿Cuáles son sus problemas en la vida socioeconómica, cultural y educativa? ¿Cuál es la situación de las diferentes categorías de la población con respecto a la alfabetización y la escolarización? ¿Por qué en el mundo se les maltrata? A esas preguntas sería conveniente responder.

Identidad y problemas de los gitanos

Reseña histórica

¿De dónde vienen esos gitanos que recorren toda Francia, Turquía, Grecia, Hungría, Rumania, Bulgaria, etc. y que, como subrayan Laurent Janodet y Cándida Ferreira "arrastran su holgazanería y sus instintos bribonescos a lo largo de los caminos" (Janodet y Ferreira, 1992). Sin duda alguna, de la India. En efecto, si se comparan las lenguas gitanas con otras lenguas indoeuropeas y, en particular, el sánscrito (India septentrional), sus raíces son indiscutibles. A partir del siglo IX abandonaron su país, por razones desconocidas, y emigraron a los diferentes países del mundo. Al dejar la India, los gitanos siguieron, en el transcurso de sus peregrinaciones, itinerarios migratorios diferentes. Se advierte su penetración en Europa durante el primer cuarto del siglo XV. Los gitanos recorren una buena parte del continente: Alemania (1407), Suiza (1418), Francia (1419), Países Bajos (1420), Italia (1422), España (1425), Polonia (1428), etc. Los viajes por el norte de Europa comienzan durante la primera mitad del siglo XVI: Escocia (1505), Dinamarca (1505, procedentes de Escocia), Suecia (1512, procedentes de Dinamarca), Inglaterra (1514, primeras pruebas de su presencia, pero la inmigración es sin duda anterior), Noruega (1544, procedentes de Inglaterra), Finlandia (1515, procedentes de Estonia). La entrada a Rusia se efectúa por el sur en 1501 y a Siberia, según parece, sólo llegan en 1721. También emigran a África y las Américas, esencialmente como consecuencia de las medidas de deportación tomadas por las autoridades portuguesas (sobre todo hacia el Brasil) y españolas en el siglo XVII, y luego las inglesas y francesas. Cada ola de emigración europea conlleva la llegada de gitanos a los Estados Unidos (Liégeois, 1979).

Actualmente, no se dispone de ninguna cifra exacta acerca de la población gitana total en el mundo (particularmente en Europa). Se estima, por ejemplo, que la población de origen gitano representa entre 40 y 45 millones de individuos en el mundo (de los cuales, entre 30 y 35 millones se encuentran en la India) y no están ausentes de casi ningún país.1 En Europa hoy día viven unos 12 millones de romíes y de sintis, la mayoría en Europa oriental: por ejemplo, 2,5 millones viven en Rumania, 1 millón en Yugoslavia, más de 800.000 en Bulgaria, más de 800.000 en la ex URSS, 600.000 en Hungría y en la ex Checoslovaquia (entre 700 y 800.000), más de 500.000 en Grecia y en Turquía. Hay muchos romíes tanto en Francia (500.000), como en España (800.000) y en Alemania (150.000). Los gitanos son en los diferentes países de Europa, en número variable, entre 10 y 50.000. Consideramos necesario mencionar aquí a los gitanos dispersos en toda Turquía, ya que no se ha realizado ningún trabajo verdaderamente sustancial sobre esa cuestión. Los gitanos se instalan en Turquía entre los siglos XIV y XV, como lo hacen en los demás países europeos. Según A. Reyniers, su población gitana es de 545.000 individuos, y aproximadamente 10 millones según Ali Çelikbilek (representante de los gitanos de Turquía ante el Comité Internacional de gitanos).2 La diferencia entre ambas cifras es inmensa y resulta difícil zanjar la cuestión ya que no se dispone de ningún dato oficial sobre los gitanos (ni sobre ninguna otra minoría étnica) (Reyniers, 1995; véase Cuadro 1).

La lengua, la religión y los grupos tribales de los gitanos

Puede decirse que los gitanos se componen de tres grupos diferentes cuya cultura, tradición, lengua y estilo de vida se han modificado en función de las estancias más prolongadas en los diferentes países que los han recibido (véase cuadro 2 ). Puede agregarse un cuarto grupo, los yenitches. Éste, de origen europeo y no gitano, adoptó, como consecuencia de acontecimientos históricos o económicos (guerras, hambrunas, epidemias, etc.), el estilo de vida vinculado al nomadismo, a la vez que reivindica su identidad no gitana. Respetados por esta comunidad, los yeniches mantienen con los demás grupos itinerantes relaciones a veces conflictivas cuando cohabitan o coexisten en un mismo espacio. Se pueden ver ejemplos en particular en Francia, Turquía, Grecia, etc. No obstante, a través de generaciones de coexistencia, han adoptado de los gitanos un cierto número de rasgos culturales (Asociación Regional de Estudio y de Acción de los gitanos, 1990).

¿Qué lenguas hablan los gitanos? ¿cuáles son sus religiones y sus grupos? ¿cómo se les denomina? En cada país del mundo se designa a los gitanos con nombres diferentes. En particular, en el Oriente medio se encuentran grupos que reciben de sus vecinos nombres diversos (como nawar en Palestina) y que se autodenominan dom. En Armenia, esos grupos se transformaron en lom (Soravia, 1984). En Grecia, y a partir de allí en el resto de Europa y en todo el mundo, pasaron a ser el pueblo rom cortando así los vínculos con sus orígenes. Debe precisarse que este pueblo ha rechazado el nombre de "gitanos", por ser impuesto desde fuera. El nombre que escogió fue el de Rom, designación adoptada por la Organización de las Naciones Unidas (UNESCO, 1984).

En Alemania, se tiende actualmente a reemplazar la palabra "Zigeuner", considerada excesivamente peyorativa, por "Rom". Ahora bien, ese término no engloba a los diferentes grupos de Francia ("Tziganes", "Gitans" o "Bohémiens"), los "Gypsies" de los países de habla inglesa, los "Gitanos" de los países de lengua española y los "Çingene" o "Roman" de Turquía (en Anatolia oriental, se les denomina los "Posa", los "Mitrip", los "Karaçi" y los "Elikçi"), etc.... que no se consideran a sí mismo como romíes. Por razones sólo de comodidad se utilizan aquí las denominaciones más conocidas al día de hoy de la comunidad rom, que es una y a la vez es múltiple. Los orígenes de los romíes se deben buscar, habida cuenta de su lengua, en el centro de la India. Hay quienes sostienen que es conveniente situarlos en el noroeste del país. En el cuadro 3 figuran las lenguas, las religiones, los principales centros y los grupos tribales de los gitanos de los diferentes países de Europa.

Se distinguen dos grupos: los Calones, gitanos húngaros y moldavos y los gitanos de origen europeo, brasileño y extraibérico, que se les llama los romíes. Se han realizado numerosos trabajos científicos sobe los gitanos en los diferentes países del mundo pero, lamentablemente, faltan datos estadísticos sobre los gitanos de Turquía y principalmente sobre los de Turquía oriental, occidental y meridional. Actualmente, las cifras sobre los gitanos de Turquía son prácticamente inexistentes e incorrectas. Se han efectuado para las minorías gitanas algunas pequeñas encuestas limitadas, particularmente en Estambul y en Ankara, pero esos trabajos, ya antiguos y además no científicos, prácticamente no aportan ninguna información. No obstante, queda por explorar un vasto campo de investigaciones interesantes, pero de difícil acceso. La relación de confianza es fundamental, pero exige una mayor paciencia que con cualquier otro grupo social para poder recoger informaciones creíbles. Se utilizará aquí el término genérico "gitanos" para designar a la totalidad de los grupos, incluidos los romíes en el sentido propio, próximos de los grupos de los Balcanes, que a veces circulan por Turquía oriental", (Beuninghaus, 1991).

Es cierto que desde hace algunos años, se toman (o se han tomado) varias iniciativas para intentar simplificar esas diferentes categorías de grupos y de dialectos en los diferentes países de Europa. El problema de la unificación de la lengua ha sido discutido en los diferentes congresos romíes que se celebraron en París, Londres, Ginebra y Göttingen. Por el momento, sigue siendo una aspiración legítima pero difícil de realizar: la unificación de una lengua no se decide en una oficina y estudiar su aspecto teórico no es en sí una condición suficiente. Por el contrario, cabe señalar la tendencia cada vez más general de escribir el romaní, lengua que hasta el momento había permanecido oral. No sólo se transcriben las letras de las canciones gitanas o la fábulas, sino también documentos "privados" e incluso obras literarias que casi no tienen relación con el folklore antiguo (Soravia, 1984).

La tasa de desempleo de los gitanos

La tasa de desempleo de los gitanos en Europa es del 30 al 40%, mientras que representa en promedio del 8 al 12% de la población. Por ejemplo, en Hungría, el 48% de los gitanos están desempleados, mientras que la media nacional es de aproximadamente el 13%. En Francia, el 96% de los gitanos se declaran trabajadores independientes (mercados, ferias de diversiones o circo, industria, chatarra, música, vendimia, etc...). Esta es una característica tanto de los gitanos itinerantes como de los sedentarizados, que son el 35% del total (por ejemplo: chatarreros, asalariados en fábricas, vendedores ambulantes de prendas de vestir, pegadores de carteles, fabricantes de instrumentos, etc.). De los sedentarizados, sólo el 14,5% son asalariados (Reyniers, 1993a). Esta situación también es válida para los demás países de Europa (Rumania, Turquía, España, Grecia, etc.). En esos países, donde viven en situaciones miserables, para la mayoría es difícil encontrar un trabajo que les permita ganarse la vida. En Turquía, numerosos gitanos Karaçi y Mitrip trabajan en la construcción y muy pocos de los que han emigrado de Turquía al extranjero trabajan en los países de Europa (Alemania, Francia, Países Bajos, Bélgica, etc.).

Las posibilidades de los gitanos de encontrar trabajo son muy inferiores a las de la población mayoritaria. La mitad de los casos de desempleo de los gitanos y la tercera parte de las diferencias de ingresos para competencias iguales se pueden atribuir a la discriminación" (Böcs, 1996). Hoy día, esta realidad socioeconómica de los gitanos se sigue observando en los distintos países de Europa. Actualmente, más de la mitad de la población europea vive en las ciudades y, lamentablemente, la población gitana vive en barrios miserables, en la periferia de las ciudades. Más de la mitad vive en regiones rurales donde las posibilidades de empleo y de escolarización son muy reducidas y donde las infraestructuras (hospitales y transportes en común) son o insuficientes o inexistentes.

El problema de las migraciones gitanas del Este hacia el Oeste

Según A. Reyniers, las migraciones gitanas del Este hacia el Oeste comenzaron después de la segunda guerra mundial y continúan aún hoy. No obstante, los flujos migratorios en Europa occidental no fueron importantes antes del comienzo del decenio de 1960. La primera fase migratoria se produce entre 1945 y 1960, lo que apenas afecta a los países occidentales. Durante ese período, los gitanos son asimilados pacíficamente en los países donde residen para ganarse la vida. La segunda fase migratoria va -de 1960 a 1980- afecta más particularmente a los gitanos originarios de la ex Yugoslavia, de Grecia y de Turquía que migran hacia Francia, la República Federal de Alemania, Italia, Austria y otros países de Europa occidental, por razones económicas (y a veces políticas). De esos gitanos, una pequeña minoría retorna a su país de origen, y la mayoría se instalan definitivamente en el país que los recibe. La tercer fase migratoria comienza en 1980 y prosigue hasta el día de hoy. Después del derrumbe de los regímenes comunistas a partir del decenio de 1990, en particular, los asilados políticos proceden esencialmente de la ex Yugoslavia, Polonia, Bulgaria, Rusia y Rumania y se dirigen hacia los países de Europa occidental (especialmente hacia Francia, Alemania, Italia, Austria, etc.) (Reyniers, 1997). "Se estima que son aproximadamente 40.000 los romíes llegados a Italia en estos últimos años, debido a la guerra civil en Bosnia y a la crisis del Kosovo" explica G. Campani. Paralelamente, las recientes aperturas económicas y de fronteras pueden explicar los desplazamientos en le sudeste de Europa y hacia Turquía de los gitanos búlgaros, yugoslavos, rumanos, etc. En el decenio de 1990, numerosos gitanos de Bulgaria, Rumania y Yugoslavia emigran hacia países vecinos: Grecia, Chipre y Turquía para trabajar clandestinamente (Campani, 1997).

En un informe sobre las migraciones Este-Oeste establecido en 1991 por el Consejo de Europa, el demógrafo Jean-Claude Chesnais se mostraba sumamente prudente al referirse a la perspectiva de las próximas migraciones gitanas (Chesnais, 1991). Si bien mencionaba a Rumania y a Yugoslavia como los principales países de emigración gitana, prácticamente no se pronunciaba sobre el destino de quienes veía como las víctimas más propicias de los disturbios interétnicos. Según el ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), aproximadamente 500.000 personas habrían escapado de las zonas de combate. De ellas un número desconocido, pero elevado, de gitanos, si se tienen en cuenta numerosos índices. En un año, unos 30.000 gitanos refugiados de Bosnia y también originarios de Serbia, dotados de un pasaporte con visado turístico, habrían buscado refugio en Austria. Otros, habrían intentado ingresar a Hungría, a Italia o llegar a Alemania y a los países occidentales. Al promediar el año 1994, más de tres millones de individuos abandonan su país de origen en la ex Yugoslavia (Dacyl, 1997).

Con respecto al número de gitanos que emigran desde el Este hacia el Oeste, A. Reyniers indica que "no es fácil evaluar el número de gitanos que componen ese vasto movimiento migratorio del Este hacia el Oeste desde el comienzo del decenio de 1960; sin duda, ese número oscila entre 200.000 y 280.000. Esas personas se establecen principalmente en los primeros países de contacto con el antiguo bloque del Este (Alemania, Austria e Italia reúnen por lo menos 170.000 personas)". Recuerda que "... Después de ese acontecimiento, la situación en la ex Yugoslavia se deterioró. En Macedonia, la crisis económica afecta a numerosos gitanos desprovistos de todo que buscan su salvación en Occidente" (Reyniers, 1997). Hemos de precisar que actualmente las migraciones gitanas del Este hacia el Oeste constituyen un problema importante ya que, si no se encuentra un medio de ponerles coto, el constante aumento del número de inmigrantes planteará dificultades considerables a los países occidentales.

La escolarización y la alfabetización de la población gitana

La escolarización y la alfabetización de las minorías étnicas gitanas, constituye un campo de exploración diversificado y complejo, en que se entrelazan problemas sociales y contrastes culturales. Por ejemplo, la escolarización se convierte en un desafío fundamental del proceso de cambio de las poblaciones gitanas. Hasta el momento, prácticamente no se ha logrado ninguna solución, sean cuales fueren los criterios adoptados y el país considerado. La escuela y la pedagogía propuestas son inadaptadas (salvo en muy pocas clases) y los gitanos son sumamente reacios a la idea de enviar a sus hijos a la escuela. Estiman que el analfabetismo les ha resultado muy funcional, como factor preservador de sus diferencias y su independencia. En los países occidentales, con el desarrollo de la política de asimilación (incluso racista), los padres negocian esta escolarización con los asistentes sociales (el niño va a la escuela a cambio de la obtención de ayudas sociales diversas, por ejemplo, en los Estados Unidos, en Suecia) o con la administración (los padres que envían a sus hijos a la escuela reciben asignaciones familiares, como sucedió en Francia hasta 1981), o bien las autoridades del país imponen la escolarización de los niños (Hungría, Bulgaria, Yugoslavia, Rumania, Grecia, Turquía, etc.) (Liégois, 1979). En Francia, por ejemplo, se estimaba que en 1993 la población gitana de menos de 16 años de edad era de 147.829 personas, de las cuales sólo estaban escolarizadas el 32,9%. Las estadísticas oficiales indican que los niños que asisten a la escuela suelen completar el ciclo de enseñanza primaria. La mayoría de la población gitana es analfabeta pero el analfabetismo ya no es más un elemento de independencia. Por tanto, una parte esencial del futuro de los gitanos depende indudablemente de la orientación de los programas escolares y de la pedagogía (Fahier, 1993).

Como las condiciones de escolarización y de alfabetización son en general muy difíciles, durante largo tiempo la escuela pasó por alto a los gitanos. Los estudios realizados a partir de 1984 por la Comisión de las Comunidades Europeas sobre estos problemas, proporcionan numerosos testimonios y análisis. También, se conocen los resultados de esas condiciones: porcentaje muy elevado de analfabetos de hasta el 90% de la población adulta; preescolarización insuficiente; consideración de la lengua casi inexistente; rechazo o segregación aún patentes en las clases; numerosos niños en edad escolar sin matricular y, entre los matriculados, mucho absentismo y repetición de cursos. Más de un siglo después de la institucionalización de la escolaridad obligatoria en todos los países de Europa, millones de niños gitanos no concurren a la escuela. El porcentaje de niños que cursan la enseñanza secundaria y superior es sumamente bajo. La situación es más que precaria y condenable en una época en que el acceso al conocimiento y la cultura se considera una necesidad indiscutible.

Las medidas públicas para la escolarización recientemente adoptadas

Se observa a menudo que las escuelas europeas apuntan a la destrucción de las culturas minoritarias en beneficio de una cultura dominante de la cual son garantes. En un contexto semejante, la cultura no puede acoger debidamente a niños cuyos padres rechazan globalmente sus valores inherentes.

La mayor parte de las dificultades de escolarización y de alfabetización de los niños y los adultos gitanos resultan de problemas de instalación provisional, ya que los gitanos no se establecen en un lugar preciso. En ese caso ¿cómo proceder a la escolarización? ¿Qué procedimientos pedagógicos utilizar sabiendo que ellos mismos consideran que la escuela no se adecúa a una asistencia pasajera? Incluso si se establecen en un lugar, los padres se oponen a la idea de enviar a sus hijos a la escuela. Por otra parte, los niños escolarizados son víctimas de conductas racistas de los niños del país que los recibe.

Según los datos del Ministerio de Educación de Hungría para el año escolar 1992-1993, el 70% de los niños gitanos terminan sus estudios primarios, pero luego menos del 5% son admitidos en las escuelas profesionales y menos del 1% prosiguen sus estudios en liceos o en escuelas secundarias especializadas, y ello pese a que en la sociedad húngara actual es corriente continuar los estudios secundarios.3

Con respecto a Turquía no se dispone de ninguna estadística sobre los niños que concurren a los establecimientos escolares. Aunque la escolarización es obligatoria, la gran mayoría de los niños gitanos no van a la escuela y, como lo explica Jacqueline Charlemagne, "... la escolarización de los niños gitanos resulta ineficaz: la ausencia de programas adaptados, la falta de maestros con formación especial, el desinterés de los padres que tienen miedo de que sus hijos queden separados de los valores del grupo y el rechazo por parte de la sociedad ambiente han dado como resultado el analfabetismo y el bajo nivel de instrucción de la mayoría de esos niños" (Charlemagne, 1984).

En cada país se llevan a cabo actividades diversas para resolver los problemas de escolarización y alfabetización de la población gitana, paralelamente a las realizadas por organizaciones internacionales como el Consejo de Europa, la UNESCO y la Comisión de las Comunidades Europeas. En distintos países de Europa se han publicado algunos textos y reglamentos que establecen las condiciones de escolarización, alfabetización y formación profesional de la población gitana instalada en un país o sin domicilio fijo. El derecho a la educación y el derecho de vivir decentemente son universales, (la Convención internacional de los Derechos del Niño reconoce que la educación es un derecho de cada niño). Lamentablemente, los maestros hacen caso omiso o desprecian las circulares y los reglamentos vigentes que no aplican. Del mismo modo, sucede que los gitanos no respetan ni aplican las leyes y reglamentos adoptados por las autoridades del país. Por ejemplo, en Turquía y en Grecia, las familias gitanas se niegan a enviar a sus hijos a la escuela y las autoridades de esos países deben obligarlos sancionando con multas a los gitanos más obstinados.

Los trabajos de A. Laurent-Fahier y E. Debarbieux relativos a la escolarización de los niños gitanos son sumamente valiosos para los investigadores interesados en la cuestión. Según éstos, de acuerdo con los resultados de sus encuestas, "un porcentaje muy reducido de alumnos alcanza o supera el umbral de la enseñanza secundaria y, en los adultos el porcentaje de analfabetismo supera a menudo el 50%, y en ciertos lugares alcanza entre el 80 y el 90%. No se pude abordar correctamente el problema generalizado de la no escolarización sin situarse en el contexto de la institución escolar obligatoria en Francia desde hace un siglo" (Laurent-Fahier y E. Debarbieux, 1992). Esta observación es también válida para casi todos los países europeos en los que residen los gitanos. En algunos, las familias gitanas no respetan ni las leyes ni los reglamentos, lo que crea situaciones conflictivas entre los nómadas y las autoridades y/o la población autóctona. Así se explican las tensiones actuales entre los gitanos y las autoridades a causa del problema de la instalación o de los desplazamientos. Muy frecuentemente, según sostiene J.-P. Liégois, "los gitanos y nómadas estiman que habida cuenta de las dificultades del viaje y de la instalación, deberán abandonar ya sea las asignaciones familiares, ya sea el viaje, que a su vez genera ingresos para una economía más dinámica" (Liégois, 1979).

La política educativa de asimilación de los países de Europa

El objetivo de los países europeos (en particular los de Europa occidental) consiste en asimilar completamente a la población gitana. Para ello, se han dedicado grandes esfuerzos a lograr que los gitanos olviden su lengua materna, su cultura, sus tradiciones y sus costumbres. Por esta razón también todos los países de Europa se preocupan por los medios que permitan brindar la educación necesaria a los hijos de los romíes y aplican las mismas políticas para resolver los problemas de la escolarización y la alfabetización gitanas (Barry, 1958). Esos países admiten que éste uno de los numerosos problemas de educación y de alfabetización que es indispensable resolver. Por un lado, están de acuerdo en reconocer la necesidad de que los niños gitanos concurran a los establecimientos públicos. Por otro, consideran absolutamente indispensable prever para ellos disposiciones especiales, sobre todo en la enseñanza primaria: gran tolerancia en materia de disciplina, flexibilidad de los horarios a fin de evitar la impresión de reclusión. En esas condiciones, se debería poder asimilar a los grupos de edad comprendidos entre 10 y 15 años, y luego a los de más de 15 años. Por consiguiente, a casi ningún país (salvo los países del Este) le interesa brindar una educación en su lengua materna a los niños gitanos.

Como lo explica Gerald Barry, en Inglaterra la asimilación se produce en los establecimientos primarios del Estado y de la Iglesia desde 1908. Se observa una cierta propensión al ausentismo, en particular en primavera. Sólo un muy reducido número de alumnos prosigue estudios secundarios. En Francia, se realiza una experiencia limitada de escuela itinerante, bajo el patrocinio de la Iglesia, además de las escuelas estatales de hoy día. Puede decirse que a partir del decenio de 1960, se han tomado iniciativas precisas sobre los problemas gitanos (particularmente sobre los problemas de escolarización y alfabetización). En España, existen escuelas especiales en la zona del poblado de Sacramonte, que pertenecen a la jurisdicción del Gobernador de Granada. En la ex URSS, ya existen en los centros urbanos importantes escuelas gitanas adaptadas a las necesidades particulares de ese grupo de población. En las zonas rurales, se lleva a cabo una amplia campaña de educación por medio de la acción de maestros itinerantes. La enseñanza elemental se imparte en romaní (la lengua materna) y en ruso. La enseñanza técnica dispone de clases adaptadas a las aptitudes particulares de los gitanos. De esta manera, los gitanos que viven en la ex URSS pueden estudiar en su lengua materna sin apartarse de su cultura.

En Hungría, como es sabido, donde los gitanos (más de 600.000 personas para una población total de más de 10 millones de habitantes) constituyen la minoría étnica más importante, las escuelas itinerantes para los niños nómadas o gitanos han sido organizadas por el Ministerio de Educación, con un servicio responsable central en Budapest. Cabe añadir que a partir de 1993, Hungría es el único país de Europa central y oriental que se ha dotado de un mediador para defender a las minorías étnicas. El jurista y mediador húngaro, Jenö Kaltenbach, indica que "la mayoría de las denuncias presentadas corresponden a actitudes de discriminación. El Estado húngaro desea realizar la autonomía cultural de las minorías" (Nougayrède, 1977). Sin duda, los demás países donde viven minorías deberían compartir esa voluntad.

En Alemania, los establecimientos estatales proceden a un ensayo de asimilación. La escolarización y la alfabetización de la población gitana constituyen actualmente una de las preocupaciones de los gobiernos locales y centrales. En Finlandia, se estima en aproximadamente 10.000 el número de gitanos. Según una encuesta de la Oficina de Investigaciones del Ministerio de Asuntos Sociales, la quinta parte de esta población ha cursado estudios primarios completos, la cuarta parte, estudios primarios incompletos, mientras que un tercio de los gitanos adultos son analfabetos. Sería por tanto conveniente hallar respuestas adaptadas a ese problema de analfabetismo gitano (Barry, 1958). Actualmente, Suecia es el único país del mundo que aplica una verdadera política democrática a las minorías desde el decenio de 1970. Hoy día, la enseñanza se efectúa en las veinte lenguas maternas diferentes, es decir, que todas las minorías estudian en su lengua y su cultura de origen. La experiencia actual de las escuelas itinerantes no se considera totalmente satisfactoria: se propone mantener escuelas durante el verano y proceder, en invierno, a la asimilación de los niños gitanos en los establecimientos estatales comunes, pero creando en ellos clases especiales como las que existen para los extranjeros. Se ha solicitado la designación de un Consejero permanente para los asuntos gitanos ante el Departamento de Asuntos Sociales.

En Turquía, la asimilación de las minorías comienza en el ciclo preescolar y la lengua de enseñanza es el turco. Las lenguas minoritarias están prohibidas desde 1920, con excepción de las minorías no musulmanas (griega, armenia, búlgara, etc.). Los gitanos de Turquía viven en la marginalidad y en situaciones de miseria. Son en su gran mayoría analfabetos y el índice de escolarización de los niños es muy reducido. Turquía no aplica una verdadera política educativa para identificar e intentar resolver los problemas de escolarización de las minorías (y menos aún de los niños kurdos).Se estima que hoy día millares de niños de origen kurdo, turco, gitano y de otras minorías no están aún escolarizados en Turquía, ni tampoco en otros países (Rumania, Bulgaria, Grecia, ex Yugoslavia, etc.) en los que también la política es la de asimilación de las poblaciones gitanas con la utilización obligatoria de las lenguas oficiales (e incluso de las lenguas nacionales).

No consideramos que la asimilación sistemática de los gitanos sea una respuesta adaptada a los problemas diversos que plantea su presencia. El aprendizaje de su lengua materna en la escuela parece indispensable, al igual que la preservación de sus tradiciones, costumbres, música, danzas y valores, todos elementos constitutivos de su identidad que no deben ser tratados como estereotipos. Para ello, es necesario combatir todas las formas de violencia, intolerancia, represión racista, amenaza y agresión de que son objeto. Es necesario crear un sistema más dinámico, laico y democrático para que todos los seres humanos coexistan y vivan juntos, con sus diferencias, en paz.

Hacia una verdadera educación intercultural

La educación puede dar a cada individuo acceso a conocimientos y a competencias que le permitan participar adecuadamente, tanto en la vida de su comunidad étnica como en la del país. Puede afirmarse que hoy día persiste un problema de gran importancia: la no escolarización masiva y el analfabetismo de los niños y los adultos de la población gitana itinerante o sedentarizada en los diferentes países del mundo. Por tanto, para resolver ese problema y el del analfabetismo de las gitanos, es necesario y primordial poner en práctica una verdadera educación intercultural. A través de ese objetivo, será preciso definir claramente en sus grandes líneas la concepción del papel de la formación de los educadores. Cómo encarar esa formación es muy importante, ya que propiciará o no un clima favorable a la inserción, en el plano educativo, de los niños de origen gitano o extranjero.

La cuestión de la formación de los educadores en general (y más particularmente de aquellos susceptibles de encargarse de niños de las minorías), pasa nuevamente a un primer plano en el escenario educativo. En efecto, todos lo que pretenden que no existe enseñanza de buena calidad sin buenos educadores, están en lo cierto.

La formación del personal docente es un tema complejo que supone una serie de enfoques teóricos y metodológicos, diversos criterios sobre los problemas de educación y de aprendizaje de los niños y de los jóvenes remitiéndolos a la actitud del educador adulto en el contexto actual, no sólo de la clase sino también del establecimiento y del entorno sociocultural y educativo (Arayici, 1994).

Conclusión

Puede afirmarse que los resultados individuales deseados dependen menos del cambio de actitud, de visión del mundo que del compromiso de la acción concreta de desarrollo. Consideramos que la situación en que se encuentran los gitanos, alejados de su realidad cultural y educativa puede hacerse soportable si se vive en mejores condiciones, si se dispone de un hábitat decente y adaptado.

Cabe subrayar que el problema es ante todo de voluntad política, ya que los Estados modernos tienen obligaciones que cumplir en beneficio de la sociedad, de las poblaciones minoritarias y del porvenir de las nuevas generaciones. Por tanto, es primordial encontrar los medios de responder a los deseos de las minorías de los países. En Europa se enfrentan dificultades insalvables: necesidad de alfabetizar y de escolarizar a la población gitana, formación de los educadores en pedagogía intercultural, enseñanza en las lenguas maternas, aumento de las exigencias escolares ante el aumento de la población gitana (Arayici, 1997). Es evidente que comparada con la inversión política y educativa, la inversión financiera es sumamente importante para esta minoría cuyos miembros se encuentran dispersos en los diferentes países de Europa. Por consiguiente, sería necesario realizar una investigación más a fondo que permita explicar en detalle los problemas de la minoría gitana y ayudar a ese pueblo a encontrar su identidad cultural, nacional y lingüística.

Notas

Para el número de gitanos en el mundo (o en los países europeos), no se dispone de ninguna cifra exacta; sólo poseemos estimaciones que, por otra parte, difieren de una a otra fuente. Por ejemplo, el Presidente de la Unión Gitana Internacional-Romani Union presenta una comunicación sobre "Iniciativas europeas", la situación general en Europa, Comisión de las Comunidades Europeas, informe de la reunión del 29 de mayo de 1991, Bruselas. En esta comunicación, se estima que los gitanos en el mundo son aproximadamente entre 40 y 45 millones (de los cuales entre 30 y 35 millones viven en la India, la madre patria gitana) y que en Europa hay aproximadamente 12 millones de romíes y sintis. Por el contrario, según Alain Reyniers, el número de gitanos en Europa estaría comprendido entre 7.618.000 y 7.748.000 (Reyniers, 1995).

En cuanto a la población gitana total de Turquía, el Instituto de Estadísticas del Estado no dispone de cifras exactas, como tampoco para las demás minorías. En cuanto a las cifras de Ali Çelikbilek (el representante de los gitanos de Turquía ante el Comité Internacional de Gitanos) son de unos 10 millones. Según él, "somos muchos los gitanos en toda Turquía, más particularmente por el lado de Tracia (parte europea de Turquía). Las personas de origen gitano han estudiado realmente en el país y algunas han obtenido trabajo de funcionario público. Éstos esconden su identidad gitana. En efecto, en Turquía la imagen del Çingene (gitano) es muy mala, por esa razón, los gitanos prefieren el nombre de Romaní". Para más detalles véanse los artículos de Yilmaz (1996) y de Övür (1996).

En Hungría, el porcentaje de escolarización y de alfabetización de la población gitana es mucho más elevado que en otros países. Es probable que, con el advenimiento del socialismo, por medio de la sedentarización progresiva se hayan resuelto "los problemas de escolarización y de alfabetización" de los gitanos. Para ello, se les concedieron facilidades a fin de permitirles conservar su patrimonio cultural, social y educativo. En cuanto a los porcentajes de escolarización de los niños gitanos, consúltense las estadísticas del Ministerio de Educación Nacional de Hungría para el año escolar 1992-1993 (Ministerio de Educación de Hungría, 1993).


Referencias

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