Ataque a la verdad: Desate airado contra la Iglesia

Por Felipe Santos

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Me quedo alucinado de ver que te atacan por todos los frentes de la política, los grupos señalados —para ellos, de la sociedad—, los Medios de Comunicación Social (MCS) tanto escritos como visuales. Y tú, tan campante toreas el vendaval de injurias injustificadas con coraje y paciencia ilimitados.

¿Qué te ocurre, Iglesia, que te conviertes en el blanco de todos cuando dices la verdad?

Sencillamente por eso: porque digo la verdad. Y la digo a contracorriente de modas y de ideologías predominantes. Ya estoy habituada a estos envites desde hace 2004 años. Estos que ahora me injurian se creen los "progres" y los avanzados del mundo. Y no es así. Lo que me dicen sin razón, ya llevan años y años diciéndomelo de mil y una maneras.

¿Y cómo te mantienes en pie? ¿Cómo no te vienes abajo?

Porque, aunque cuento con personas con defectos y pecados, quien me conduce y me guía es la fuerza del Espíritu de Jesús de Nazaret.

Este no está sometido a la última moda o vorágine que se despierta en el mundo. El sigue —como eterno y vivo en la actualidad— afirmando sus principios benéficos para el hombre de todos los tiempos, hasta el final del universo.

La gente cree —afirma Jesús— que me va a liquidar por palabrotas e injurias contra mi Cuerpo que es la Iglesia. Al contrario, mis seguidores se hacen más fuertes en la medida en que son perseguidos e injuriados. Son estos momentos concretos en los que fortalecen su fe y su adhesión a mi persona.

Enseñanza

Una vez que habías preparado tu discipulado, los enviaste a enseñar. "Id y enseñad a todas las gentes". Y los que quieran reciban el bautismo. La primera en esta materia escolar fue tu Iglesia. Creó monasterios, escuelas anejas, universidades, colegios... Y salvadas la aberraciones que ha habido a lo largo de la historia, siempre ha estado la Iglesia de parte del saber humano con una concepción integral de la formación de la persona. Ahora ya ves. Dicen que la "Religión", ¡fuera! Que haya gimnasia o educación física. ¿Por qué se le va a privar al 80% de los padres que piden la formación religiosa que se les dé a sus hijos? ¿Por qué esa manía rutinaria de que haya sólo escuela privada? ¿No tienen títulos tus fieles seguidores para impartir clases como los demás ciudadanos? Increíble escuchar frases como ésta: "Los obispos y los curas y las monjas,¡ fuera de las escuelas!".

Leo

Mira, en estos últimos días leo las páginas de los periódicos escritos y digitales. Son muchos los que te achacan de "retrógrada y derechona".

Sí, ya estoy habituada a tales calificaciones. No saben qué decir para obtener votos de mis seguidores. Los hay conscientes de su fe y otros que, ante su voluntad quebradiza, se apuntan a un fuego ardiendo con tal de aparentar el progresismo de la sociedad. Mi "Señor" implantó la comunidad de bienes. Y esto debe hacerlo tanto el que se confiese de derechas o de izquierdas. Fue mi gran revolución. No la han inventado ellos. Les hace falta mayor lectura y reflexión de mi enseñanza.

Y no saben que a mí, el Señor, me liquidaron pronto —en la flor de vida— por ir en contra de todos aquellos que oprimían al pueblo que me encontré con mi venida al mundo. Me tildaron de revolucionario porque fui frontalmente contra los opresores de los marginados y más necesitados de aquel tiempo. Les llamaban de derechas porque exigían al pueblo lo que ellos no podían cumplir. Ahí están mis testimonios para quien quiera leerlos y meditarlos.

Tanto ayer como hoy se me ataca porque la verdad brilla siempre. Y quienes obran en la oscuridad y en la tiniebla, su mal aparecerá cuando menos se espere.

El sexo

Últimamente, tus obispos de España han publicado una carta de 250 páginas. Condenan —como tú hiciste— el libertinaje sexual como mercancía. Los cuerpos y su función sexual son ya meros instrumentos de placer. No son templos del Espíritu —como tú dijiste—.

Y menuda se ha armado contra los obispos. Seguro que hay defensores de otras tendencias, y no se habla para nada de ellas. Lo ven como natural. Tan sólo tus verdades son las que hieren, por lo visto, a esta sociedad posmoderna.

Mira, Señor e Iglesia, ocurre que hoy en día la verdad la ostentan los todopoderosos de los medios de comunicación social. En lugar de sembrar el bien y la paz, buscan y hurgan en lo más execrable del ser humano. Nadie —por lo visto— hay bueno. Todo lo que presentan es el mal encarnado en seres concretos de carne y hueso.

El documento de tus obispos casi no lo ha leído nadie. Pero todos o casi todos hablan de él de oídas. La cuestión es atacarte sea racional o irracionalmente. Incluso algunos dicen que tus obispos no piensan. La inteligencia —por lo visto— es patrimonio de quien ostente el poder secularista. Fíjate bien, "secularista", no laica. Tú no obligas a nadie a que te siga. La libertad ante todo. Pero hay quienes confunden a tus fieles con "derechones". ¿Tiene la verdad izquierdas o derechas"?

Que yo sepa, tú no te apuntaste a ningún partido de los de tu tiempo. Tu Iglesia —tras 2004 años— ha cometido errores, pero son de poca monta en comparación con todo el bien que ha hecho, hace y hará.

Si uno lee tu libro sagrado, la Biblia, en seguida aparece la lucha doméstica en Caín y Abel y en tantas otras familias de aquella época.

Cuando en aquel ambiente de libertinaje predicaste la castidad en el matrimonio y fuera el mismo, por poco te matan antes de tiempo.

Hoy, menos mal, no se mata a tus fieles como conejillos de Indias. Bastantes, sin embargo, caen cada año por defender la verdad a secas.

Con motivo de la carta dirigida a las familias, tus seguidores y representantes han sufrido y sufren todo tipo de vejaciones. Ellos —¡pobrecillos!— no son demócratas. Sólo se es demócrata quien esté afiliado a un partido, y si es de las mal llamadas izquierdas, mejor. ¿No tienen ellos sus derechos a decir la verdad para sus fieles? ¿Son ellos menos importantes que los que dirigen un partido político de la tendencia que sea?

En lo que respecta al sexo fui conciso y claro, dice Jesús: "Que lo que Dios ha unido no lo separe el hombre". Hoy sé que se va a experimentar temporalmente con las parejas sentimentales la convivencia. Y cuando hay altercados egoístas, todo se rompe como si fuera una débil cuerda que los une.

Te quieren arrinconada, Iglesia

Te niegan en sus tácticas, el derecho a defenderte. Cosa, por otra parte, que no hacen con ninguna otra institución. ¿Sabes porque? Porque te creen culpable de todo.

No quieren que hables. Te quieren encerrada en tus sacristías y catacumbas. Eres del tiempo pasado. ¿Tiene la verdad pasado o presente?

Algunos que ostentan el poder te ponen en ridículo. En el fondo manifiestan una ignorancia crasa de tus trabajos por la humanidad. ¡Mucho más que ellos!

No tienen argumentos serios para desacreditarte. Entonces recurren a la sátira populachera y a desacralizarte.

¿No se dan cuenta de que la fe llama a la acción? Nada de privado como ellos quieren. Eso ya pasó. Y no se dan ni cuenta.

No quieren que te pronuncies contra el aborto, la eutanasia, los matrimonios de homosexuales. Estos temas los cogen en los grandes medios de comunicación hasta quemarlos por la saciedad de los espectadores.

Son conscientes de que hay que informar mal de la Iglesia y de ti, Señor.

Y muchos de tus creyentes no se mueven. Permanecen pasivos, resignados y con miedo de que les tachen de católicos o creyentes. La pasividad no tiene sentido. Hay que ir al ataque y a la defensa de los propios valores. Y esto corresponde tanto a los obispos como a los seglares. Nada de complejos ni de opinar en cristiano.

Nada de arrinconados, sino a la vanguardia con buenos comunicados y alejados de tópicos como suelen hacer los atacantes.

Sólo así "la verdad hace libre al creyente". Tranquila, Iglesia, una vez más saldrás más viva por la fuerza de Dios que actúa en ti.