La homosexualidad en la teología

Dentro de las distintas tradiciones y corrientes teológicas podemos distinguir varias posturas que podemos resumir en las siguientes tendencias metodológicas.

Existen cuatro grandes bloques donde situar la reflexión teológica sobre el tema, cada una de ellas enfatiza un aspecto sobre otro. En cada una de estas líneas de reflexión se toman como punto de partida una de estas dos referencias: La homosexualidad como orientación, tendencia u opción.

El comportamiento específicamente homosexual. Acentuando una dimensión u otra se va construyendo distintos caminos de reflexión teológica más o menos permisiva.


Son cuatro las posturas teológicas actuales sobre el tema de la homosexualidad:

1.- No se acepta ni la orientación ni el comportamiento homosexual:

Se considera pecado no sólo el comportamiento homosexual sino también la propia realidad de la homosexualidad. Al propio individuo se le considera el único responsable de su orientación sexual y por ello está llamado a cambiar hacia la heterosexualidad.

Esta postura es minoritaria, la defienden grupos protestantes fundamentalistas y el judaísmo ortodoxo. Se apoyan en textos bíblicos aplicados de una manera literal, sin el menor aparato histórico-crítico de lo mismos.


2.- Se acepta la orientación homosexual pero no el comportamiento homosexual:

En este grupos podemos incluir la gran mayoría de corrientes teológicas tanto católicas como de las otras iglesias cristianas.

Esta es la postura oficial de la Iglesia Católica en numerosos de sus documentos al respecto. En esta reflexión se insiste que si el homosexual puede cambiar su orientación debe hacerlo y, si no puede, debe mantenerse en castidad como cualquier otro cristiano, sea o no homosexual.

Se acentúa que la mayoría de los homosexuales no ha elegido su orientación, pero tienen la libertad para abstenerse de las relaciones genitales y por ello deben de ser consecuentes.


3.- Se acepta la orientación homosexual y el comportamiento homosexual:

En esta corriente de reflexión teológica se acepta tanto la orientación como la práctica de la homosexualidad y ambas son éticamente aceptables, cuando se dan las mismas condiciones que en las relaciones heterosexuales.

Esta postura es defendida por distintos grupos protestantes. Afirman que si se da de verdad el amor estas relaciones tendrían que valorarse como cualquier otra relación heterosexual. Piden que sea un amor en fidelidad y en equilibrio emocional, estas serían las exigencias. Si un homosexual no puede mantener su castidad, sería, según ellos, aceptable moralmente que existiendo un amor fiel y un equilibrio mental, tuviese también un comportamiento sexual acorde con su orientación.


4.- Se acepta la orientación y en algunos casos el comportamiento:

Este es un grupo diríamos de síntesis de las anteriores. Se acepta la orientación homosexual pero no los comportamientos de una manera indiscriminada.

Dicen estos autores que si un homosexual no es responsable de su orientación, de que no tiene posibilidad de cambiar hacia la heterosexualidad y que el celibato tampoco lo puede llevar, entonces es preferible que el homosexual tenga relaciones sexuales estables antes que la promiscuidad sexual.

© 2001 Mario Santana Bueno.