El armamento biológico

El caso de Irak nos ha puesto en plena actualidad un dato casi desconocido para el gran público. Hace años lejos de los comentarios generales la biología quedaba relegada casi a los especialistas y los estudiantes de tal asignatura. Hoy, en cambio, la biología aplicada a fines ofensivos está presente como una amenaza que se cierne sobre la cabeza de millones de seres humanos.

Esta realidad nos puedes hacer caer en la cuenta una vez más de la necesidad de una adecuada reflexión ética sobre los descubrimientos, desarrollos y aplicaciones científicas.

Biología, Terrorismo, Guerra.

El nuevo armamento utilizado tanto por terroristas, militares, etc, promete ser más efectivo, más rápido y más barato que los utilizados actualmente. La biología aporta a la violencia ofensiva unas claves totalmente nueva. Luchar contra estos nuevos enemigos no es fácil. Los ataques no son ya repelidos con bombas o tanques, ahora hay que buscar otras nuevas formas de combates que pasan por los laboratorios y centros de investigación. La defensa de la población ante este nuevo armamento se hace cada vez más difícil y en muchos casos inútil…

Las aplicaciones biológicas en el terrorismo se conocen desde el año 1984 donde un grupo terrorista utilizó en EEUU un cultivo de Salmonella typhymurium para cometer un atentado biológico. Más de 750 personas fueron afectadas, de las cuales 45 necesitaron ser ingresadas en un hospital.

En marzo del año 1995 en el metro de Tokio la secta Aum realizan un atentado terrorista en el que utilizan armas biológicas y producen graves daños a muchos civiles.

A partir del atentado del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos empieza a recibir un auténtico bombardeo de cartas que contenían polvo con bacilos de ántrax.

Estas y otras acciones han llevado a acuñar un término nuevo que identifica una nueva realidad: el bioterrorismo.En el año 1989 se descubre el programa soviético "Biopreparat" que incluía la investigación, desarrollo y aplicación de la biología a usos ofensivos. En 1992 el presidente ruso Eltsin reconoció oficialmente la existencia del programa y prohibió su continuidad.

"Biopreparat" contaba con más de 9.000 científicos entre los más de 30.000 empleados de esa entidad que, aparentemente, ejercían su función de carácter civil en 47 laboratorios repartidos por todo el país. En la actualidad Rusia no está haciendo (según ellos mismos afirman) investigaciones biológicas con fines ofensivos.

En 1980, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la erradicación de la viruela de la faz de la Tierra y decidió confiar a dos institutos, y sólo a dos, el derecho a conservar unos cultivos de este virus. Los dos organismos designados fueron el CDC en Atlanta y el Instituto Ivanovsky de preparados víricos de Moscú.

En la actualidad hay varios países sospechosos de poseer o investigar en armamento biológico: Egipto, India, Irán, Israel, Libia, Corea del Norte, Pakistán, Siria, Irak, China y Taiwán.