Resabios anticlericales trasnochados

A propósito de la Hoja informativa enviada a los Centros Educativos Privados y Concertados (Sep/03)

Por Felipe Santos





I) “FETE- UGT” no quiere “ni imanes, ni obispos, ni curas, ni monjas” en los centros”

Recuerdo que hace años, dirigiendo el coloquio de la película “La Via Láctea”, de Luis Buñuel, figura universal en el Séptimo Arte pero que la izquierda se la apropia, un joven comunista, se levantó ante los 500 espectadores y me dijo: ¿”Qué hace un eclesiástico en un coloquio de cine?”

Con toda tranquilidad le dije estas palabras: “La inteligencia es patrimonio de todo ser humano, sin distinción de derechas ni de izquierdas. Estoy aquí como especialista en cine y, en concreto, de la rica obra de Buñuel.”

Apenas soltó su discursito —lo llevaba escrito— se salió de la sala. Los asistentes irrumpieron en un fuerte aplauso por su marcha.

Estas palabras me sirven de apoyatura para hablar de la hoja que ha enviado FETE-UGT a los Centros Educativos.

Señores, el respeto que nunca falte. Creo que estáis viviendo en épocas trasnochadas. La evolución en todos los niveles sociales y en la misma Iglesia quedan todavía anclados —para vosotros— en el baúl de los resentimientos y frustraciones provocadas por la ignorancia del papel que la Iglesia ha jugado durante toda su vida en el mundo educativo y cultural.

¿Cómo olvidáis una realidad tan palpable? ¿Cómo, en el siglo XXI, se os ocurre decir esta memez: “Ni imanes, ni obispos, ni curas ni monjas” en los centros.

¿No tienen ellos y ellas iguales derechos que vosotros? ¿O es que los consideráis unos paguatos e ignorantes? ¿No tienen sus títulos universitarios y cualificación para impartir la educación y enseñanza como vosotros?

¿Qué daño hacen?

Os molesta que haya centros privados y concertados. Es la misma Constitución Española la que ampara sus derechos. Os cueste lo que os cueste.

Cuando todavía no había socialistas ni comunistas —el comunismo cristiano sí existe desde el siglo I— la Iglesia se dedicaba ya a enseñar en sus escuelas y monasterios. Y si la ignorancia era crasa en casi toda la sociedad medieval y más tardía incluso, fue la Iglesia la primera en reaccionar. ¿No vale acaso su plena dedicación a la obra cultural que, por otra parte, permea toda la sociedad europea?

Por favor, cuando habléis, pensad en las fuentes.

II) El Concordato con la Santa Sede, por lo que veo, os molesta. Me imagino que si entráis en el gobierno, no os será tan fácil romper un acuerdo internacional. Son las dos partes las que deben dialogar sobre sus puntos positivos y negativos - si es que hay alguno. No seáis tan utópicos.

Me da la impresión de que vuestra reacción es visceral contra la Iglesia y su obra en el mundo y en España. ¿Por qué sois tan anticlericales?

El mismo ministro de educación francés, en una entrevista que le hicieron en noviembre, decía que la cultura religiosa y la moral son fundamentales en la formación de los chicos y chicas. (Y no es derechas, ni de izquierdas, ni católico). Fijaos: digo cultura religiosa, es decir, la fuente principal que urdimbra toda Europa. Desde los griegos, Descartes, Averroes, Maimónides hasta los mismos ateos, todos, absolutamente todos, tienen su propia religión con visos —la mayoría— de trascendencia.

Señores, ya habrá después quienes se comprometan a ser coherentes con la fe cristiana y quienes no. Pero a nadie se le puede negar el acceso a la cultura cristiana.

Y mirad: Ahora mismo, hay ya chicos y chicas musulmanes y de otras religiones estudiando en los Centros regidos por “curas, monjas y obispos” (al parecer vuestros enemigos). La Iglesia, hoy, tiene el poder de saberse encarnar y asumir cada cultura sin destruirla como pretendéis vosotros. Es lo que se llama la obra de inculturación.

III) La Iglesia no tiene ningún poder entregado por Aznar. Estas palabras se las podéis decir a quien no quiera entender la realidad española de hoy. Me da la sensación de vuestra afirmación lleva hiel en sus entrañas. La Iglesia no tiene poder, sino “derecho” desde su misma fundación en el siglo I de nuestra era. “Id y enseñad”.(¡¡Derecho divino!!, aunque algunos de vosotros no creáis).

Y por último, os veo preocupados por el pago a los colegios concertados. ¿No sabéis que salen más económicos que los públicos? ¿Olvidáis que todo los padres españoles tienen derecho a enviar a sus hijos al centro que crean más adecuado? Ya estamos hartos de vuestra insistencia en que toda la enseñanza sea pública.

Os recuerdo: El cura, la monja, el obispo son seres humanos que no comen el coco a nadie. Ellos —como dice el Evangelio— siguen la máxima: “La verdad os hará libres”.

Menos anticlericalismo y sí un mayor respeto a todos y mayor cultura por vuestra parte respecto al mundo de la Iglesia.

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